La ondina y los senderistas

Una ondina es un espíritu del agua, una ninfa más o menos humana (en el sentido de un-par-de-cada-cosa) de espectacular y femenina belleza, según dicen, porque quienes lo dicen suelen ser hombres.2099911-bigthumbnail

Aquí parece que la ondina tiene cola de pez, pero ni caso.

La wikipedia se explica muy bien en este sentido, quizá porque cualquiera puede escribir en base a su experiencia propia, y ya se sabe que las ondinas son como los talleres mecánicos: antes o después, siempre piensas que te la han jugado.

El año pasado conocí a una ondina llamada Safilia. Mi chica y yo recorríamos algunas etapas del sendero GR11, una ruta que atraviesa los Pirineos de costa a costa, y estuve a punto de golpearla sin querer mientras me refrescaba los pies en un arroyo.

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EL ÚLTIMO VIAJE DEL VIENTO DEL SUR

Escribí este relato para un concurso. La condición, muy sencilla, era que debía versar sobre un artefacto.

Como no se me ocurrían buenas ideas, recurrí a personajes que bailan en mi cabeza desde hace tiempo, y a los que conozco muy bien. Escribir sobre ellos es divertido y muy fresco.

No trata sobre coches ni sobre armas; es una historia sencilla de dos personas ejecutando una venganza. De todos modos, por si te lo preguntas al terminar de leer, el Pegaso Z existió y era un coche precioso.

Gabriel de Algora, por otra parte, era un artesano del siglo XVIII, responsable de armas como estos fusiles de chispa, que se conservan en el Metropolitan Museum of Art, en Nueva York.

Espero que lo disfrutes.

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El libro del cementerio

Existen autores que escriben una obra maestra en su vida, y un buen puñado de obras más o menos decentes. Existen otros autores que, sin publicar una obra sobresaliente, mantienen un nivel considerable durante toda su vida de escritor.

Y luego está Neil Gaiman.

(Es el de abajo.)

Te he hablado de él en varias ocasiones. Es un escritor inglés responsable de algunas de las mejores historias que se han publicado en los últimos tiempos, entre otras, The Sandman, Coraline, Stardust, Los Hijos de Anansi, American Gods

Y, por supuesto, El libro del cementerio.

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La vagancia de los Elegidos

Estoy seguro de que has leído más de un libro, y más de dos, en el que uno de los protagonistas era El Elegido.

Sí, eso mismo: Existe una profecía que dice que tal pimpollo con una marca de nacimiento, o el séptimo hijo de una familia que no usa anticonceptivos, será el elegido por ¿el destino? ¿los dioses? para

a) derrocar al villano

b) salvar a la humanidad

c) todo lo anterior

y esa idea es muy, muy peligrosa, sobre todo para los niños. Sigue leyendo si te interesa saber por qué retorcido razonamiento he llegado a esa conclusión.

El elegido supremo: Salva el mundo y ni siquiera tiene que estudiar: le basta con conectarse a la AppStore

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El Dullahan, Sleepy Hollow y cómo perder la cabeza

Cuando era un niño, vi un programa en la televisión en la que aparecía un hombre a caballo decapitado, que llevaba su cabeza sujeta bajo el brazo.  Ese jinete se coló en mis pesadillas y, como no podía huír de él eternamente, me hice amigo suyo. Cuando salía a pasear con mi bicicleta BH, a veces me lo encontraba y me acompañaba durante un rato. Esquivábamos coches y peatones en las calles, y perseguíamos duendes por los bosques. No hablaba mucho, pero era amable conmigo.

Ese programa hablaba del Jinete sin cabeza de Irving pero, en realidad, de quien me hice amigo es del Dullahan.

El Dullahan es un espíritu que proviene de las tradiciones celtas. Te va a caer bien, ya lo verás.

Suele dejarse ver en algunas fiestas señaladas como el Samhain, que es la versión no americanizada de Halloween.

Mucha gente reivindica el origen celta de la fiesta de Todos los Santos. Se quejan, con razón, de que la mayoría desconoce lo que celebra, arrastrados un poco por la influencia del cine y blablabla. Es una discusión habitual todos los años, ¿verdad?

La palabra Halloween es una contracción de All HallowsEve, es decir, “Víspera de Todos los Santos“. Todos los Santos es una fiesta religiosa que se celebraba en mayo y que, por la manía de la Iglesia de enmascarar las fiestas paganas, en el s. VIII se trasladó a la fecha actual, para que coincidiera con el Samhain y así cristianizar esa fiesta pagana. Se hizo igual con la Navidad o con los lunes, ese invento diabólico que va después de los domingos.

Los irlandeses llegaron a Estados Unidos y con ellos sus fiestas y costumbres. Junto al Samhain cristianizado, es decir, el Halloween, llevaron las leyendas de Jack El Tacaño, por ejemplo, y también la de nuestro amigo el Dullahan.

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