Archivo de la categoría: Relatos

TODOS MIRANDO

Hace nada he participado en un concurso de relatos que tenían una condición especial: el relato debía basarse en la letra de una canción.

Es una buena idea, ¿verdad? En cuanto pensé un rato se me ocurrieron algunos relatos que podían dar mucho juego. Luego me puse a descartar.

Si me dedicaba a relatar la historia de Pacto entre caballeros me iba a poner de mal yogur, porque no soporto esa canción. ¿Estás llamando caballeros a unos drogadictos proxenetas ladrones? ¡Al cuerno! Pensé en algunas letras de Mecano, pero o bien eran muy surrealistas o bien daban ganas de llorar, y las lágrimas, a estas alturas de mi vida, mejor que sean de risa.

Entonces llegó mi chica y, en un segundo, me dio la respuesta.

-¿Por qué no escribes sobre Todos mirando? -me dijo.

Y ya no pensé más.

La canción va de algo como esto, pero con un tipo de verdad y no con una estatua. No voy a poner una fotografía de un hombre desnudo porque este blog es muy decente. 

Seguir leyendo TODOS MIRANDO

Entrenar a los 40 y la edad apropiada para aprender

A un servidor siempre le han llamado la atención las artes marciales. El cine tiene parte de culpa, por supuesto, pero en general, la estructura, disciplina y filosofía de las artes marciales tradicionales me parecen muy interesantes en muchos aspectos.

No sólo desde un punto de vista físico, quiero decir.

Hay una razón oculta y algo inconfesable para que yo practique artes marciales: Me encantaría, algún día, cuando un tipo me pitara con el coche, por ejemplo, poder bajarme, echar el cuerpo atrás, extender el brazo izquierdo, hacer la señal de “acércate” con la mano y decirle

—Ahora veremos si tu kung-fu es mejor que mi kung-fu

Lo intentaría decir con un tono más serio, pero ¿para qué engañarnos? Sé la cara que iba a poner, y se parece más a Jackie Chan que a Bruce Lee.

En fin, he escrito un pequeño artículo contando mi experiencia al empezar a practicar un arte marcial, porque para aprender siempre hay tiempo.

Espero que lo disfrutes. Yo lo he hecho.

 

ENTRENAR A LOS 40

Cómo conocí el Ninjutsu y por qué sigo entrenando

  Seguir leyendo Entrenar a los 40 y la edad apropiada para aprender

LA CANCIÓN Y LOS CONDENADOS

Me gustan las historias de piratas. No me refiero a los piratas modernos, de los que asaltan barcos de pescadores y piden rescates, sino a los piratas clásicos, los que luchan contra ingleses, españoles y franceses por igual, los hombres de fortuna, villanos y héroes, pícaros, violentos, embusteros, ladrones y, en general, gente de una personalidad irresistible.

 

Walter Matthau en una película de Polanski que, por alguna razón, no le gusta a nadie.

Rancios, que son todos unos rancios.

Seguir leyendo LA CANCIÓN Y LOS CONDENADOS

Y A TI TE ENCONTRÉ EN LA CALLE

Hacía tiempo que no escribía. La inspiración, o el tiempo necesario para sentarse a escribir, a veces te viene impuesto.

Escribí este micro relato, como hacemos todos, basándome en hechos reales.

Pero las voces van a mejor.

Y A TI TE ENCONTRÉ EN LA CALLE

Damian subió el volumen de la radio del coche. Seguía escuchando los maullidos, pero con la música apenas oía los jadeos del gato que llevaba en el asiento trasero.

—Se está ahogando —dijo Dante—. Se muere.

Damian se ajustó el cinturón de seguridad. Dante era un listillo. ¿Qué sabría él?

—Cállate —le dijo—. Tú qué sabrás.

Dante se calló, porque sólo era una voz dentro de la cabeza de Damian. Pero no permaneció así mucho rato.

Seguir leyendo Y A TI TE ENCONTRÉ EN LA CALLE

La ondina y los senderistas

Una ondina es un espíritu del agua, una ninfa más o menos humana (en el sentido de un-par-de-cada-cosa) de espectacular y femenina belleza, según dicen, porque quienes lo dicen suelen ser hombres.2099911-bigthumbnail

Aquí parece que la ondina tiene cola de pez, pero ni caso.

La wikipedia se explica muy bien en este sentido, quizá porque cualquiera puede escribir en base a su experiencia propia, y ya se sabe que las ondinas son como los talleres mecánicos: antes o después, siempre piensas que te la han jugado.

El año pasado conocí a una ondina llamada Safilia. Mi chica y yo recorríamos algunas etapas del sendero GR11, una ruta que atraviesa los Pirineos de costa a costa, y estuve a punto de golpearla sin querer mientras me refrescaba los pies en un arroyo.

Seguir leyendo La ondina y los senderistas