Matar a un rey no es tan malo

Según la RAE, un regicidio es

1. m. Muerte violenta dada al rey o a la reina.

“Regicidio” está formado por la palabra rex, regis, que significa “rey”, y “cidio”, que significa “se va a armar un cidio como se nos muera el Rey”, hablando mal y pronto, porque ya se sabe que, si no hay rey, se acaba el mundo.

O eso sucedía en la antigüedad, cuando los reyes eran personajes importantes, que pintaban algo en la sociedad y cuyas acciones podían llevar rápidamente al reino al caos o, por el contrario, llevarlo al caos pero poco a poco.

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Caperucita Roja y el spray de pimienta

En La Voz de Galicia han publicado un artículo sobre cuentos populares que te va a encantar. Ya sabes que las versiones de los cuentos que conocemos, por lo general, están adulteradas o, mejor dicho, infantilizadas para que puedan ser degustadas por los niños, a los que tratamos como si fueran frágiles y de mente débil.

Yo voy a pasar de largo por el sangriento final de Cenicienta, cuyas hermanastras se mutilaron los pies para que entraran en el dichoso zapato, y que finalmente fueron cegadas a base de picotazos de pájaros por portarse mal.

Olvidaré la violación de La Bella Durmiente (en la versión de Basile), donde quedó embarazada de un príncipe poco escrupuloso que, como ya nos tiene acostumbrados la realeza, no sabía tener la cremallera del pantalón cerrada y aprovechó que dormía para abusar de ella (la muchacha tiene dos bebés y uno, al mamar de su dedo, extrae el veneno y despierta a la madre… pero ahí no termina el cuento).

Ignoraré la crudeza del cuento de Hansel y Gretel que, no nos olvidemos, son abandonados por sus padres para que mueran de hambre en el bosque. Eso sí es maltrato infantil, señor Losantos. Pero este cuento no ha cambiado mucho y, al fin y al cabo, que los niños abandonen un hogar pobre lo llamamos “ser aventureros“…

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La psicopatía de los niños

Aunque es un término muy genérico, por psicopatía me refiero a la falta de empatía de la que tan a menudo hacemos gala nosotros, los humanos.

Aquí se explican mejor que yo.

 

Perfil de un psicópata

Tanto Miguel Gutiérrez como el novelista Andreu Martín coinciden en identificar una serie de características que definen a un psicópata:

  • Una persona con una cruel despreocupación por los sentimientos de los demás. Desprecia profundamente a quien expresa sentimientos humanitarios.
  • Una falta de empatía con los demás: son incapaces de sentir o experimentar las emociones ajenas, lo que los demás sienten o perciben. Son personas egoístas y egocéntricas.
  • Tienen actitudes irresponsables y rechazan las normas: no admiten reglas ni obligaciones sociales, lo que les lleva a tener una incapacidad para mantener relaciones sociales duraderas.
  • Tienen una baja capacidad de frustración.
  • Son personas muy impulsivas y suelen tener descargas agresivas, lo que no significa que sean comportamientos mantenidos.
  • No tienen sentimientos de culpa, hagan lo que hagan.
  • No aprenden de su propia experiencia, ni siquiera aprenden del castigo, por lo que nunca asumen sus propias responsabilidades y atribuyen todas las culpas a los demás.

En palabras del escritor catalán, “la expresión preferida de un psicópata es: ¡que se joda!”.

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La vagancia de los Elegidos

Estoy seguro de que has leído más de un libro, y más de dos, en el que uno de los protagonistas era El Elegido.

Sí, eso mismo: Existe una profecía que dice que tal pimpollo con una marca de nacimiento, o el séptimo hijo de una familia que no usa anticonceptivos, será el elegido por ¿el destino? ¿los dioses? para

a) derrocar al villano

b) salvar a la humanidad

c) todo lo anterior

y esa idea es muy, muy peligrosa, sobre todo para los niños. Sigue leyendo si te interesa saber por qué retorcido razonamiento he llegado a esa conclusión.

El elegido supremo: Salva el mundo y ni siquiera tiene que estudiar: le basta con conectarse a la AppStore

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¿Conocimiento inútil? Eso no existe.

Hace tiempo leía, en un foro, una historia divertida en la que unos chicos contaban sus experiencias como repartidores de unos grandes almacenes. Había de todo, desde un problema con un grupo de gente de… violento carácter y actividades delictivas, que no estaban conformes con el funcionamiento de su televisor, hasta una experiencia bochornosa en un club de alterne, donde no tenían efectivo para darle una buena propina a un repartidor después de servir un pedido voluminoso  y, ejem, digamos que el resto del día tuvo que darse prisa para terminar los repartos a tiempo.

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