Libertad

Desde que puedo recordar he estado inventando historias con las que me he recreado de continuo; tiendo a abstraerme: desafortunadamente mi realidad no es más que una triste imitación de lo que me pasa por la cabeza. Con todo, nunca pensé que llegaría a plasmar en papel los productos de mi imaginación. La oportunidad de hacerlo me surgió unos años atrás, cuando se terminó el contrato de investigador postdoctoral que estaba disfrutando y me encontré durante casi dos años sin trabajo. Me puse a escribir ficción para distraerme, y no he parado. Crear es tremendamente adictivo. Espero no tener que desengancharme nunca.

Escribo historias de todo tipo, o esto es lo que pretendo: crear algo diferente cada vez y disfrutar con el desafío y la novedad; y me gusta pensar que emocionan y motivan o, cuando menos, que entretienen y no dejan indiferente al lector. Pero este será el que habrá de juzgarlas, confío en que será justo.