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Escribiendo un libro: personajes felices, personajes aburridos

Los pilares de una buena historia son los personajes. No son los únicos, pero sí son importantes. Si los protagonistas son aburridos, la historia lo tiene muy difícil para resultar interesante.

Es más, podríamos asegurar que muchas de las grandes historias reposan sobre los hombros de sus personajes, y sin ellos probablemente no serían recordadas.

Estás pensando en un ejemplo, ¿verdad? En el cine es muy fácil encontrarlos, es decir, hay muchas películas que, si no fuera por el carisma de alguno de sus protagonistas, habrían pasado sin pena ni gloria por nuestras vidas.

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¡Insolente! Cuando una obra y su autor no coinciden

Hace tiempo leí una tira cómica que me gustó mucho, a pesar de no ser cómica. Básicamente, habla de los límites del sentido del humor y de cómo, simplificando un poco, a veces se critica un chiste por ser políticamente incorrecto o tratar un tema inapropiado, cuando realmente el chiste no es irrespetuoso en sí mismo.

Es decir, cuando la gracia de un chiste no está en tomarse a la ligera una situación macabra, sino en contar algo gracioso ambientado en esa situación, no tiene por qué ser inapropiado, ofensivo o incorrecto. Lee la tira, que los autores se explican mejor que yo (la he copiado al final del post).

Muchos escritores (y artistas en general) han sido confundidos con su obra, han sido tachados de *inapropiados* porque su obra tocaba temas sensibles… independientemente de que en esa obra se consideraran esos temas sensibles como positivos o negativos.

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Pequeños (e inspiradores) rincones verdes

Ya he dicho en otras ocasiones que mi ciudad es fea, pero también que tiene sus rincones interesantes.

A veces, el interés de algo se encuentra en los ojos del que mira y no en el mundo que tenemos frente a nosotros. Hay gente que incluso encuentra interesante el concurso de Eurovisión, ¿verdad? Pues eso quiero decir, que hay de todo.

CG-2Hace unos días, paseaba por un parque que hay en el centro (en todo el puñetero centro) de la ciudad. Encontré unas escaleras medio ocultas por la vegetación. Las subí. El paisaje es sorprendente. Yo debía parecer un tontaina, ahí de pie, sacando fotos con el móvil como si no hubiera visto nunca un árbol.

 

 

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Así empieza todo

 

Por una intención.

 

Intentas abrir los ojos. No puedes hacerlo.  Entonces recuerdas que estás tirado en un charco de sangre, la tuya, en un callejón oscuro, y no puedes afirmar con toda seguridad que sigas vivo.

Piensas “en el fondo me lo merezco”. Puede que tengas razón, porque atacaste a una mujer joven, indefensa y asustada, que resultó que no estaba ni indefensa ni asustada y que llevaba una 9mm en el bolso.

Son cosas que pasan. ¿Es tu muerte el resultado de tu intención de atacar a otra persona? ¿O ella tenía intención de matarte desde el primer momento en que te vio?

Si lo piensas con calma, ella sacó el arma antes de que tú dijeras “dame la cartera”…

 

La intención lo es todo. Cuando nuestro presidente llegó al poder tenía la firme intención de hacer su trabajo lo mejor que sabía. Esto sucede con todos los presidentes de todas las corporaciones, paises o compañías.

Lamentablemente, no sabemos cual es su trabajo y, además, la incompetencia destaca más cuanto más alto es el cargo que ocupa una persona. Por eso podemos afirmar que

a) hacen su trabajo

b) lo mejor que saben

Quizá su trabajo consiste en enriquecer a un número determinado de personas. O quizá saben muy, muy poco sobre cómo funciona el mundo. Pero tienen muy claras sus intenciones, y por eso hay tantos políticos que se merecen un tiro en la cara.

 

Dicen que todos los hombres mueren, pero eso no siempre es cierto. A veces escribo sobre personas que no mueren. A veces, personas que ya han muerto me cuentan qué tal les va, y no son historias tristes.

 

A veces,

trasnos y trastolillos,

ninfas y hadas,

ondinas y sirenas,

salamandras y fuegos fatuos,

 

me susurran un cuento al oído, y no puedo menos que escribirlo.

 

Mi intención es evitar que esas historias se pierdan y, mientras tanto, intentar entretenerte.

Y hacerte sentir. Sin emociones no somos nada.