Cabrones: Reseña de un libro peculiar

Hace un par de meses recibí un correo en el que me decían: “Lee este libro, que te va a gustar”. Lo decían con otras palabras pero, en fin, no tengo el email a mano.

Parece una portada alternativa del Cash&Guns, ¿verdad? Pues aquí hay muchas más armas y disparos.

Yo no soy muy aficionado a la novela negra, pero no es el primer libro que leo de uno de los autores, David Skinner, y no me parecía bien dejar pasar la oportunidad. Este tipo ya me ha sorprendido otras veces.

A ver, que busco… He reseñado alguna de sus obras aquí y aquí. Son libros con asesinos, policías y muchos cabos sueltos que se van cerrando poco a poco, lo que viene a ser thriller y novela policial. De Óscar F. Camporro y Rafael Estrada no había leído nada hasta este momento, algo a lo que tendré que poner remedio sin tardar mucho.

Y este libro, este Cabrones, ¿de qué va? Pues contiene tres historias, cada una escrita por un autor, en las que personajes de vidas poco convencionales comprobarán que, cuando hay de por medio atracos y asesinatos, drogas y juego, el más sencillo de los planes siempre puede complicarse.

No quiero desvelar nada, porque uno de los alicientes de la obra es conocer tanto a los personajes como a su entorno sin saber lo que te vas a encontrar. Son personas que viven de forma paralela a la ley, extremas para el estándar de una persona normal, pero no exageradas o increíbles. Están definidas por sus actos, no por descripciones aburridas o secundarios charlatanes.

Las tres historias son parecidas pero, al mismo tiempo, totalmente diferentes. Y las tres no me han parecido igual de buenas, claro, pero la media es bastante alta.

Respecto al estilo: Es una manía personal, pero no me gusta cuando el personaje habla a través del narrador (lo que se conoce como estilo libre indirecto) y, en este libro, se abusa de ese recurso en las tres historias. Me parece un método abusivo para introducir al lector en la historia y crear ambiente, una forma tramposa de condicionarlo. Creo que, si el estilo del narrador refleja la personalidad del personaje, entonces el personaje debería ser el narrador. Por poner un ejemplo, si el narrador dice

un tipo apareció y se dirigió hacia el hombre sentado en la barra. ¿Qué coño estaba pasando? El tipo que acababa de llegar…

pienso que debería decir

un tipo apareció y se dirigió hacia el hombre sentado en la barra. “¿Qué coño está pasando?”, pensó Rafa. El tipo que acababa de llegar…

Es verdad que el estilo ayuda a entrar en la historia y que agiliza la lectura, pero no termina de gustarme… En fin, ya digo que son manías mías.

Gracias a ese estilo que no me gusta, entre otras cosas, el ritmo es endiablado y la acción transcurre con rapidez. No falta información, pero tampoco sobra, y eso hace muy difícil dejar de leer, porque no encontramos un momento de descanso donde colocar el marcador.

Yo pasé el texto a audiolibro para poder avanzar en la historia cuando tenía que dejar de leer para hacer la comida. Cosas de la lectura compulsiva.

En resumen, ¿me ha gustado el libro? Pues sí, mucho, y es raro, porque ya digo que no soy aficionado al género. Pero estos personajes, estos cabrones que no hacen concesiones al lector, que no tienen escrúpulos y carecen de un fondo dulce con el que encariñarse, me han hecho pasar unos ratos muy emocionantes.

Tú empieza a leerlo, que ya verás cómo te enganchas y seguirás leyendo mientras tienes otras cosas que hacer. Si acabas pasando el aspirador a tu gato mientras sostienes el libro en una mano, no me hago responsable de los arañazos.

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