La paradoja del brujo: series, videojuegos y libros (por ese orden)

Corría el año 2002, así a ojo, cuando se escuchó por primera vez por estos lares el nombre de Andrzej Sapkowski, el autor de la (a día de hoy) famosa saga del brujo Geralt de Rivia.

El primer libro, El último deseo, nos presentaba a unos personajes que servían como hilo conductor para revisar algunos cuentos populares, de forma más o menos obvia, con algunas vueltas de tuerca y situaciones muy chocantes, divertidas, trágicas y, en fin, más o menos emocionantes.

—Te daré algunos ejemplos —dijo Geralt al cabo de un rato de silencio—. Un día, voy a caballo, miro, y un puente. Bajo el puente hay un troll que pide dinero a todo el que pasa. A los que se niegan, les rompe un pie, y a veces los dos. Así que me voy al alcalde, cuánto me dais, le digo, por el troll éste. El alcalde se queda boquiabierto de la sorpresa. ¿Qué dices?, pregunta, ¿y quién va a arreglar el puente si no está el troll? El troll cuida del puente, lo arregla a menudo, con su propio trabajo, bien sólido, como se ve. Sale barato pagarle un peaje. 

El lenguaje juega un papel fundamental. No sólo es que el tipo se haya inventado una florida lengua antigua para sus peculiares elfos (muérete de envidia, Borja Alonso), es que el registro, las expresiones, vaya, varían en función de la raza, de la condición social o del territorio del que procedan los personajes, y el resultado a veces pasa desapercibido (para bien) y a veces es chocante.

«El diablo antes nomás molestaba y tontas jugarretas hacía, hasta que empezó a arramplar grano a lo bruto. A lo primero le trajíamos un poco a la piedra en los cañizos, pensamos, se llena y nos deja en paz. Pero nada: siguió arramplando más, a reventar. Y como quiera que echamos a esconder los depósitos que teníamos en pajares y hórreos que cerrábamos a cal y canto, pues él se enrabietó tanto, señor, que venga a balar, bramar, gritar «uk—uk», y cuando él «uk—uk», no, pues más vale salir pitando».

Un inciso sobre la traducción. La labor de José María Faraldo Jarillo, historiador, escritor y traductor, es impresionante. Dicen los que saben que el original de Sapkowski, en polaco, utiliza localismos pertenecientes a diferentes regiones del país que se han traducido de forma genérica, y que habría sido más coherente poner expresiones gallegas en boca de algunos personajes y andaluzas en boca de otros, por poner un ejemplo, para reflejar esos localismos. Yo no estoy de acuerdo y eso a mí me habría machacado la experiencia, porque ya conozco mi mundo y quiero que la lectura me lleve a otro tiempo y a otro lugar, no al pueblo de mis abuelos o algo parecido. Mis respetos, señor Faraldo. Y ahora, sigamos a lo nuestro.

Total, que el autor tenía una fama considerable en su país, cosechó una fama considerable en España (en la medida en la que un escritor se hace famoso aquí, ya me entiendes, cualquier futbolero de segunda es más famoso), y entonces llegó el videojuego.

The Witcher 3, un juego para leer

Gracias al salto a los videojuegos, la saga de libros pasó de la minoría nerd de los lectores de fantasía a la minoría freak no-tan-minoría de los jugadores, y la cosa se despendoló un poco, con reediciones, éxitos de ventas y esas cosas. Pero los temblores llegaron con la adaptación a la televisión por parte de Netflix, que si bien suele ser un poco ratonera en sus producciones, en este caso parecen haber mimado bastante el producto.

En esas estamos, sabiendo que los libros de nuevo serán conocidos gracias a su versión para el gran público, y confiando en que las cosas salgan más o menos bien. Hay gente que ha escrito sobre esta saga mucho mejor que yo, por ejemplo los de Xataka.

Y ahora mi opinión sobre una serie más irregular que el firme de la carretera de Centralia.

Los enanos de las minas hicieron una barbacoa que se les fue de las manos, y esto es lo que pasa.

GERALT DE RIVIA, LO BUENO Y LO MALO

El segundo libro, La espada del destino, sigue la tónica del primero: consiste en relatos más o menos independientes y se lee igual que el primero, tiene su gracia y su punto entretenido. Los personajes, por otro lado, ya están mejor definidos y resultan más interesantes, y los detalles del mundo por el que se mueven le dan un barniz de realismo muy sólido pero bien integrado. ¿Ves cuando estás leyendo una historia en la que el autor empieza a explicarte los entresijos del mundo que ha inventado y que no te importan un pimiento? Pues no es este caso. Aquí se hace bien, integrando esas explicaciones en las diferentes tramas de forma que no parece «información para el lector», sino un complemento más. Buen trabajo, señor Sapkowski.

EL PROBLEMA DE LA TRAMA POLÍTICA

¿Has leído la trilogía de Millenium? Si lo has hecho, habrás notado que el tercer libro se pierde en largas descripciones del sistema político y social sueco que, la verdad, resulta un poco pesado y muy innecesario. Se pierde el interés de los primeros libros, que consistía en personajes interesantes envueltos en tramas más o menos locales y familiares, para envolvernos en una trama mucho más amplia y ambiciosa, que si no fuera por el carisma de los personajes sería soporífera como un libro de Saramago cuando se pone intelectual.

Con Geralt de Rivia pasa algo parecido: los personajes son fantásticos, el entorno es interesante y está bien definido, las historias son entretenidas… Y entonces el autor decide que todo eso se le queda pequeño y que, bueno, ya que tiene mucho material de trabajo, por qué no incluirlo en los libros aunque sea con calzador.

Con La Sangre de los Elfos, tercer libro de la saga, comienza una larga historia que no termina en ese mismo volumen, sino que se extiende al resto. Mira que habría estado bien que el autor contara una historia diferente en cada libro, pero no, ha optado por el incómodo truco de dividir una trama larguísima en varios volúmenes, de forma que si quieres avanzar en la misma tienes que pasar al siguiente volumen. Al menos ya está publicado todo lo publicable y el autor no se ha marcado un George R.R. Martin, que es como se conoce a la vagancia y falta de aprecio por el lector.

No critico las tramas largas, pero sí la falta de homogeneidad. Pasamos de historias cortas relacionadas con un brujo y su trabajo como matador de monstruos, a una enrevesada trama política de guerras, alianzas y traiciones entre reinos. Hechiceros, reyes, asesinos y gentuza de todo tipo se pelean unos contra otros dibujando un tapiz florido y detallado, pero que poco tiene que ver con el tono de los primeros relatos. Hay escenas y diálogos alargados durante páginas y más páginas que sólo aportan desconcierto al lector, o al menos a los lectores que se pierden con los nombres y reinos, como el menda, y que no tienen interés en saber quién gobierna dónde porque está leyendo un libro de fantasía en el que los protagonistas son gente de la calle, no del castillo, para entendernos. Pero en esto creo que estoy bastante solo. A la gente de Momoko, por ejemplo, les encantan estos libros.

Soy de los que piensa que, si necesitas un mapa, algo va mal en el libro. Imagen sacada de https://sopadearte00.wordpress.com/

EL PROBLEMA DE QUIÉN NOS CUENTA QUÉ

El punto de vista del brujo ha desaparecido y el autor tiene que introducir puntos de vista diferentes porque si no, la historia no cuaja, y esto es otro síntoma de que algo no funciona. Incluso a veces recurre a malabares tramposos como mezclar puntos de vista en una misma escena, algo que parece muy innovador pero que, en realidad, esconde un defecto en la trama o el estilo, como mejor te parezca.

Ojo, que Sapkowski es capaz de contarte la historia de «la bestia» (el de «la bella», pero con más garras), de boca de su protagonista y en mitad de un diálogo, de forma brillante y ágil… Pero luego recurre a cambios de puntos de vista, que en la televisión quedan muy bien pero en los libros son un horror, para que un personaje le cuente a otro cómo se ha desarrollado una batalla, por poner un ejemplo. ¿Por qué hace eso? Porque empezó escribiendo con una idea, la de contar cuentos populares desde una perspectiva determinada, y luego comenzó a desarrollar no esa idea ni a esos personajes, sino su escenario, el mundo que había creado, y los puntos de vista y narraciones originales no servían para ese planteamiento.

Pero señor Sapkowski, el punto fuerte de su obra son los personajes y las historias, no el escenario… Eso que ha hecho no es una buena idea, y equivale a si Tolkien hubiera intercalado el Silmarillion en mitad de El Señor de los Anillos.

Bueno, quizá he exagerado un poco, pero ya me entiendes.

INCISO ANTES DE QUE ME ECHÉIS DE COMER A LOS LOBOS (BLANCOS)

El último libro de la historia original, por llamarla de algún modo, lleva por título «La dama del lago». Posteriormente se publicó otro libro llamado «Camino sin retorno», que consta de una serie de relatos, y por último, como me ha recordado Borja Alonso a través de sus monos voladores (que tienen un acento horrible), se publicó «Estación de tormentas«, un libro que consta de una única historia que, cito textualmente, «es lo puto mejor de toda la saga». Y ahora proseguimos con lo nuestro.

EL PROBLEMA NO TAN PROBLEMA DEL TOSTÓN PAGINERO

Dicho todo esto, es importante aclarar que la saga de Geralt de Rivia me parece de lo más fresco, original e interesante que he leído en mucho tiempo. Es una lectura imprescindible para aficionados al género y una lectura muy recomendable para todo el mundo. Pero ojo, que se puede atragantar en algún momento y al conjunto le sobran un montón de páginas, pero un montón grande. Claro que opino lo mismo de casi todas las grandes sagas, tanto históricas, románticas, épicas o fantasiosas, así que a lo mejor a ti no te lo parece.

Pero le sobran.

Muchos buenos árboles dieron su vida para que puedas leer esta obra. ¡Que su sacrificio no haya sido en vano!

YA SABES A LO QUE ATENERTE; AHORA DECIDE

Puedes optar por leer los libros, que es lo suyo, jugar a los videojuegos, que es interesante, o esperarte a ver la serie de Netflix, que es lo mainstream, lo cómodo, lo propio de vagos, comodones y gente de mal vivir. Pero tú mismo. Eso sí, recuerda que todos los libros están publicados. Si luego te comes un spoiler y te enteras del final de la serie antes de tiempo, no te quejes.

Que, además, lo bonito es el viaje, no el destino. Así que dale una oportunidad a los libros antes de nada, aunque sea sólo al primero, que merece la pena conocer esta obra de primera mano y te va a sorprender.

Ea.

3 comments on La paradoja del brujo: series, videojuegos y libros (por ese orden)

  1. Aquí falta «Estación de tormentas» Un libro situado entre el 2 y el 3. Deja de lado el esquema de relatos cortos de los dos primeros y desarrolla una historia larga… Que no tiene nada que ver con la megatrama de fondo, le da todo el protagonismo a Geralt (y Jaskier) y es lo puto mejor de toda la saga.

    He dicho

    1. Jo, vale, vale, ahora mismo actualizo el texto. Admito que todavía no me lo he leído, me centré en la historia principal, y….

      Cualquiera le lleva la contraria al Señor Borja Alonso, con la barba que se gasta.

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