Escribiendo un libro: Cháchara de ambiente

Hace poco, comentando con mi pareja el libro Los Hijos de Anansi, hablábamos acerca de las escenas que parece que no aportan nada, y que te lo están contando todo.

En ese libro de mi idolatado Neil Gaiman, me fijé, los personajes casi no se describen. Son sus actos y sus palabras quienes definen su carácter y, si me apuras, hasta su aspecto físico.

Comparando mi estilo con el de Gaiman, he podido comprobar, una vez más, que las descripciones de mis personajes son un petardo. Un bodrio. Una piedra pesada, fea y engorrosa. Hay que fastidiarse.

¡Pero tengo la solución! ¡Ya sé cómo arreglar este problema!

Uno de los trucos para definir un poco a los personajes es la “cháchara de sobremesa”, un término que usaban los autores de Los Caballeros de la Mesa del Comedor, un cómic de humor sobre juegos de rol.

Básicamente, consiste en introducir una escena cotidiana, que muestre las reacciones de los personajes ante preguntas o hechos determinados en forma de diálogo más o menos distendido.

Es decir, una conversación que nos responda a la pregunta “¿qué es lo que opina este personaje sobre este tema?”, para darle peso y consistencia al personaje. Una escena de diálogos con buen ritmo, ágil y entretenida, pueden definir a tus personajes mejor que frases y frases de descripciones, referencias y comparaciones.

 – ¿Qué tiene vuestro personaje en la nevera? 
– ¿Qué haría vuestro personaje si se tropieza con una piedra? 
– ¿Tiene algún trauma o fobia? 
– ¿Le interesa la política, tiene algún tipo de ideología? 

Porque tienes una lista de preguntas que les haces a tus personajes, con sus respuestas correspondientes, ¿verdad?

¿Verdad?

 

 

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