Todos nosotros, antes o después, estaremos entre los favorecidos de una situación injusta. Lo más habitual es mirar hacia otro lado. Ya sabes a lo que me refiero, porque estoy seguro de que alguna vez has recurrido a una de estas frases: si no soy yo será otro, por mucho que haga no va a cambiar nada, no es culpa mía, etc.
Esos argumentos, o excusas, se sustentan en una única razón: no queremos que cambie aquello que nos beneficia, aunque seamos conscientes de su injusticia.
En el blog dimos una pincelada sobre esta cuestión al hablar del impresionante relato Los que se marchan de Omelas, de Úrsula K. LeGuin.
Pero si hablamos de distopías feministas, que es de lo que va este artículo, Libertad hizo un estupendo análisis de El cuento de la criada y Los Testamentos. Léelo, porque es un ejemplo curioso de cómo la serie de televisión ha pervertido la segunda parte, basada en la adaptación y no en la obra original.
Algún día debería atreverme a reseñar otro libro de este género: Lengua Materna, de Suzette Haden Elgin, publicado por Oz Editorial. Es un libro interesante que explora la importancia de la lengua en un mundo en el que… Bueno, mira, mejor lee la sinopsis:

«No se permitirá a ninguna ciudadana trabajar, tener dinero, propiedades o bienes sin el permiso de un hombre»
Es el año 2205. La subsistencia de la Tierra depende del comercio interplanetario y los derechos de las mujeres se han derogado: están sometidas a los hombres. Solo las lingüistas, un pequeño grupo de mujeres cuyas extraordinarias dotes como traductoras hacen posible la comunicación con los extraterrestres, disfrutan de cierta consideración social.
Nazareth es una brillante lingüista que trabaja hasta la extenuación para el Gobierno y sueña con jubilarse y entrar en una casa estéril, donde las mujeres que ya no están en edad de procrear esperan la muerte. Mientras tanto, un movimiento clandestino empieza a surgir entre las sombras de estas casas: en ellas, las mujeres están desarrollando un nuevo lenguaje secreto que les permitirá liberarse de sus opresores. Pero las rebeliones particulares de Nazareth amenazarán con acabar con el movimiento de la resistencia y cualquier esperanza de libertad.
Apetece leerlo, ¿verdad? Además, tiene un pequeño aroma a relativismo lingüístico que lo hace todavía más atractivo.
(El relativismo lingüístico, también conocido como la hipótesis de Sapir-Whorf, es la teoría que sugiere que el lenguaje que hablamos influye en la forma en que pensamos y percibimos el mundo).
Lo malo es que, aunque yo no lo sabía, parece ser que forma parte de una trilogía, y quizá por eso da la sensación de terminar de forma un poco abrupta. No importa, es un libro impresionante y muy recomendable. Ciencia ficción, lingüística y feminismo. ¿Se puede pedir más?
La ciencia-ficción es el único género de la literatura en el que es posible que una escritora explore la pregunta de qué sería este mundo si pudiese deshacerse [X], donde [X] puede ser cualquiera de los hechos del mundo real que limitan y oprimen a las mujeres.
Suzette Haden Elgin
Buscando información sobre libros de similares he dado con este maravilloso blog de Sandra de Oyagüe y con este artículo en el que cita unos cuantos libros y autoras que desconocía, como Lola Robles o Elía Barceló.

Además, da una buena definición de este género diciendo que:
Una de las claves de este tipo de ficción es que no se limita a invertir los papeles (“vamos a hacer que las mujeres dominen y los hombres sufran”); va más allá. Lo que propone, en realidad, es dinamitar las estructuras que hacen posible esa desigualdad. No se trata solo de cambiar quién manda, sino de imaginar qué pasaría si el poder funcionara de otra manera. ¿Y si el mundo no se dividiera en dos géneros? ¿Y si las relaciones no se basaran en la dominación? ¿Y si la crianza, el cuidado y la cooperación fueran los valores centrales de una sociedad?
Leer ficción especulativa feminista es como ponerse unas gafas nuevas: de pronto ves las costuras del mundo tal y como es… y también los hilos de lo que podría ser. Te enfrenta a lo incómodo, a lo que duele, pero también te invita a soñar. Y eso, en estos tiempos de ruido y furia, no es poca cosa.
Vale, buenos libros, buenas reseñas y un buen blog pero, ¿no voy a aportar nada nuevo? ¿Para qué escribo esto?
Pues para mencionar otro libro más. Me apetece mucho hablar de él porque creo que tiene muchas cosas buenas y merece la pena que le eches un vistazo.
Estoy hablando del impactante, crudo y terrible Nadie Duerme, escrito bajo el pseudónimo de Barbijaputa y publicado por Suma de Letras.

Nadie sabe quién está detrás de los asesinatos de expresidiarios que salpican el país. Nada hace pensar que puedan estar relacionados. Tampoco parece un asunto que le importe al TOTUM, el nuevo partido de ultraderecha que se ha hecho con el poder y que no ha dudado en iniciar unas políticas de represión sin precedentes contra sus habitantes, especialmente contra las mujeres. Pero todo se vuelve más urgente cuando por primera vez es un juez el que aparece muerto de un tiro en la cabeza.
Un pequeño grupo clandestino de mujeres organizadas se ha propuesto combatir al Gobierno y al Sistema ante la desesperada situación social. Pero, ¿qué esperanzas tienen cuando se enfrentan al poder casi ilimitado del Estado? Es una de las integrantes de esta organización quien comienza a narrar en primera persona los orígenes y el desarrollo de esta carrera por hacer despertar a la sociedad antes de que sea demasiado tarde.

Alhana RhiverCross, en el blog en mi tiempo libro, dice que:
asistimos a la creación de un grupo terrorista de una manera muy didáctica, con todos los métodos de manual que se suelen seguir y, por interés personal, es uno de los aspectos que más he disfrutado y donde he podido ver que la autora ha sabido asesorarse de expertos o de ensayos sobre el funcionamiento y la dinámica de grupos similares.
Este aspecto del libro es uno de los que más me ha gustado. Está muy trabajado y se nota. Pero a Alhana, en general, no le ha gustado mucho.
me he encontrado con una buena idea de base con la construcción de un régimen que a priori nos parecería imposible volver a vivir, pero al que la autora le da un aire tan verosímil que da miedo creérselo porque no parece tan difícil llegar a esa situación. […] En mi caso, no ha sido lo bastante atrayente como para llegar a recomendarlo de forma personal pero si os llaman la atención las historias distópicas con mundos desalentadores y el tema del feminismo os toca de cerca (que debería), no veo problema para que este libro os guste más que a mí.
Esta reseña, por cierto, me parece un gran ejemplo de cómo hacerlo bien, analizando diferentes aspectos de un libro, razonando los puntos débiles y los puntos fuertes. Apúntate el blog, que merece la pena.
Pero una reseña que me ha llamado mucho la atención es esta de María L. Soto en Zenda Libros. Empieza así:
Hay libros escritos por hombres que me ofenden como mujer. Pero Nadie duerme, escrito por una mujer, me ofende no sólo como mujer, sino también como lectora.
Ya intuirás, como persona astuta que eres, que el libro no le ha gustado mucho. Si lees la reseña verás que, efectivamente, se compone de una serie de motivos por los que le parece que el libro es una castaña, por decirlo suavemente. Pero ¿están razonados esos argumentos? Digamos que solo a medias. Porque si caes en la descalificación de la autora, no lo estás haciendo bien. Mira qué perlas escribe:
el planteamiento revela un conocimiento o una visión vergonzosamente superficial del feminismo, de la política, de la historia y, sobre todo, de la condición humana. Por no hablar de la más elemental literatura.
la autora (Barbijaputa, firma con anónima elegancia)…
No sé lo que habrá leído Barbijaputa (poco, evidentemente)
Porque insultando de nuevo la inteligencia del lector al sobrevalorar la suya propia…

Podría estar más o menos de acuerdo con las críticas a la trama, a los personajes o al estilo (que no lo estoy), pero esas descalificaciones son muy desafortunadas. Acusar a Barbijaputa de tener un «conocimiento superficial del feminismo», o especular sobre lo que ha leído, o sobre su inteligencia, es tan ofensivo que resulta ridículo.
Esta reseña es para mí un ejemplo de cómo hacerlo mal, cayendo en descalificaciones, clasismos literarios y apreciaciones tan marcadamente subjetivas que me imagino a la autora diciéndolas en la barra de un bar, con un palillo entre los dientes mientras se toma un sol y sombra.
De todos modos es su estilo, el de writer-killer especializada en reseñas negativas. No parece algo personal.
Nadie duerme tiene sus puntos débiles (pocos), pero también sus puntos fuertes (muchos). Criticar unos e ignorar otros es un error intencionado. Lo mejor, como siempre, es leer el libro y sacar tus propias conclusiones.
Nota importante: Cuidado si compras la edición digital en la página de Penguin Libros. Asegúrate de que compras un archivo que puedas descargar en tu ereader, porque esa página también dispone de un sistema de compra que te obliga a leer en un lector integrado en su página, y eso es un rollo. Hay muchas opciones de compra, así que no hay problema, pero ten cuidado.
Si hay una reseña que refleja bien lo que he sentido al leer este libro, es esta de Andrea Martí Rivas en la revista contrapunto:

De este libro, en resumen, lo importante son las ideas y valores que intenta representar, supone un toque de atención para todos, para que comencemos a parar los pies a aquellos que intentan hacer de esta sociedad una de la Edad Medieval. En Nadie duerme, el Totum consigue gobernar por el alto absentismo que hay de los votantes de los partidos de izquierda en las elecciones. En Nadie duerme, los ciudadanos tienen a su disposición un número de teléfono para culpar a aquellos que se cree que forman parte de algún colectivo contrario al Totum, recordando a las denuncias que se interponían unos a otros durante la Guerra Civil. No cabe duda de que muchos estarían dispuestos a llamar a ese número.
Sabiendo el rumbo que está tomando la sociedad, nadie debería dormir.
Viendo más allá de las críticas, creo que es un libro impactante y… necesario. No plantea un escenario tan descabellado como puede parecer; no hay más que ver la deriva que está tomando la sociedad en muchos países.
No te dejes llevar por los detalles: no puedes despreciar el conjunto porque no estés de acuerdo con alguna de las aristas. No necesitas estar de acuerdo al cien por cien con una postura para ver su legitimidad. Porque a veces no vemos la injusticia, pero otras veces no queremos verla. Y no debemos convertirnos en ese tipo de personas.


Interesante artículo, no conozco los libros mencionados, salvo los primeros. Se tocan muchos temas de interés para seguir profundizando.
Gracias
Saludos,
J.
No he leído todas las obras que menciono, pero las que conozco me han parecido interesantes en muchos sentidos.
Los diferentes puntos de vista y las formas de mostrar la realidad actual en mundos imaginados siempre resulta sorprendente… y tristemente familiar.
¡Gracias por leernos y comentar!