Hacía mucho tiempo que no reseñaba la obra de algún escritor ruso. Así que, para compensar, vengo hoy no con uno, sino con dos libros. Sí, libros, no novelas. Sí, dos. Mejor que uno. De la misma autora, además: Svetlana Alexievich. Supongo que en nuestro país a poca gente le sonará este nombre así, a bote pronto. Quizá, quizá, alguien recuerde que le concedieron el Premio Nobel de Literatura hace unos años, en el 2015, por «Su obra polifónica, un monumento al sufrimiento y al coraje de nuestro tiempo», según la Academia Sueca. Los menos habrán leído algo de su cosecha.
