Shinigami, una reseña complicada y mal escrita

Pocas veces me ha costado tanto escribir mi opinión sobre un libro, porque pocas veces un libro me ha producido sensaciones tan diferentes.

Y es que Shinigami me ha parecido un libro muy pobre en algunos aspectos, pero bastante bueno en otros. “¿Me lo recomiendas?”, te preguntarás. Pues mira, depende. Voy a intentar equilibrar la balanza y escribir una impresión rápida, a ver qué pasa.

Terry opina que soy un lentorro.

Hablé hace poco de este libro, que se puede decir que me abordó por la calle. He tardado poco en leerlo, pero mucho en pensar cómo hablar de él…Porque respecto al estilo, Shinigami está, y me duele decirlo así, mal escrito. No puedo verlo de otro modo.

Sé que es una impresión subjetiva y muy personal, así que cógela con pinzas; el texto abusa de los adjetivos, el estilo no es homogéneo y me resulta pesado, recargado y presuntuoso. La localización es confusa, algunos diálogos están mal puntuados y se han colado erratas y faltas de ortografía, algo que no debería ocurrir en una tercera edición.

A lo largo del libro, el estilo mejora. Da la sensación de que el autor ha aprendido según escribe y, si bien eso es algo que nos ocurre a todos, falta un ojo externo que le haya dado un buen repaso al libro desde el principio y que haya pulido sus imperfecciones, dado coherencia al conjunto y, en líneas generales, que haya cambiado lo que no funciona y potenciado lo que sí.

Soy muy pesado con este tema, pero con expresiones como “el cristalino líquido” para referirse a la lluvia o, respecto a una chica, decir que ” sus ojos eran las dos luces de sendos faros que guiaban a los barcos extraviados hacia tierra firme“, pues vaya, que me impide centrarme en lo que estoy leyendo.

Lírica aparte, si yo estoy al timón de un barco y veo “sendos faros”, me estrello fijo y me acuerdo de toda la familia del farero. Pero ése es otro tema.

“Tus ojos son como faros” es un poema de amor para Saurón. Lo veo claro.

La historia es un asunto diferente: aunque en algunos aspectos parezca la típica trama de justicieros, policías y mafiosos, va mucho más allá. A ver cómo lo cuento sin desvelar nada importante.

¿Qué cuenta el libro? Más o menos esto: Un tipo encuentra una especie de arma que le permite tomarse la justicia por su mano, un mafioso comete un error con un policía, un chico toma una decisión correcta en el último momento y, en líneas generales, un montón de gente se ve involucrada en las redes que se tejen alrededor de éstas y de otras personas.

La trama es muy valiente, y utiliza todos los recursos a su alcance por exagerados o incómodos que resulten para el lector. Resulta sorprendente y, según avanza la historia, se vuelve más interesante. La ambientación resulta algo confusa pero, si no te fijas en los detalles que no encajan, resulta muy apropiada y dota a la ciudad de un tono oscuro y pesimista bastante bien logrado, que no es fácil. Los personajes muestran una personalidad definida y con matices, que siempre se agradece, y generan interés por saber lo que les va a ocurrir.

El autor, en cualquier caso, demuestra que sabe contar historias intensas y complejas, y que no tiene problemas en manejar a varios personajes y escenarios al mismo tiempo.No es fácil.

En definitiva, un buen libro si te gusta más la historia que el estilo y pasas por alto sus defectos. Como ya digo, con un buen repaso ganaría mucho. Me costó dejarme llevar, pero seguro que leeré más libros de Frank Peñas, porque creo que cuenta historias realmente buenas.

 

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