
Entrada y poemas escritos a cuatro manos por Libertad García-Villada y Jesús Durán.
La primavera.
Muchos poemas se han escrito en esta estación. Muchos otros se han inspirado en ella. Parece que salir del invierno provoca esta sensación de asombro y felicidad… hasta que te topas con la realidad.
Y la realidad es que tenemos unos cuantos poemas —todos menos el último— que, si bien los ofrecemos ahora, han estado almacenados todo el invierno. Y queremos transmitir esa sensación de frío, ya que se trata de textos que quedaron descartados de las competiciones de poesía de Zenda.
Sí, nosotros seguimos detrás del premio. Aspirando a las mieles del éxito. Por suerte, la creatividad nos acompaña todo el año, porque nuestro objetivo básico es satisfacer la necesidad de inventar y crear, al margen de los resultados.
La primavera.
Entonces, ¿por qué este titulo? Pues porque, al llegar la primavera, han ocurrido algunas cosas interesantes —en lo que a literatura se refiere—:
Nuestro amo y señor del blog, Eduardo Enjuto, ha publicado una nueva novela. No solo se dedica a ningunearnos la paga y a ejercer presión con sus innumerables manías. También escribe, y lo hace bien. Sin ir más lejos, lo que ha publicado es la segunda parte de Camponegro: La vuelta a casa, Una historia de Camponegro. No sabemos a qué esperas para leerla.
Nuestra ANTOLOGÍA DE CIENCIA FICCIÓN: PRIMER CONTACTO está en ebuki. Se trata de una nueva plataforma literaria muy interesante abierta tras la desaparición de Lektu. Por cierto, puedes descargarte la antología de forma gratuita —si no lo quieres en formato físico a precio mínimo—.
También nos hemos regalado libros para Sant Jordi. Firmados por autores.
Y, para finalizar, tenemos un perfil sobre nosotros muy molón en el mismo ebuki, en el que ambos hemos subido —por supuesto, en primavera— algunos relatos escritos a cuatro manos.
Y sin más dilación, os dejamos con los variados poemas.
Esperamos que te gusten.
(haiku)
Noche estrellada
Universo esperando
Morimos solos
Después
Tras las cortinas del tiempo
escondo mis afectos,
para no sentirme solo
y asustado
por lo que no tengo.
Tras el paraguas del disimulo
escondo mis anhelos:
robarte una caricia
o lograr de tus labios
uno de tus besos.
Tras la pared del silencio
escondo lo que quisiera expresar,
un cúmulo de amor y deseo
oculto en mi alma,
presente en mi pensamiento.
Tal vez un día
pueda ser todo
o nada.
Tal vez un día,
después,
cruzando los muros,
pueda ser
quien yo quiero.
Como si fuera
Desde mi ventana
siento el rumor
del mar incesante
rompiendo
contra el abrupto precipicio,
como si fuera un reloj
marcando el tiempo
entre tu ausencia
y la promesa
de un nuevo encuentro.
Desde mi ventana
siento el rumor
de la brisa marina, que, sin pausa,
danza suave con las cortinas,
como si fuera el destino
jugando caprichoso
con el ir y venir
de nuestras vidas.
Desde mi ventana
siento el rumor
de mi afanoso corazón
herido de nostalgia.
El mar y la brisa,
testigos de mi espera,
son mi única compañía
hasta el final del día.
(haiku)
Oculto
Plácido néctar
Yaces fuera de vista
Mi amor secreto
Instantánea
Contemplo en el móvil
las fotografías.
De nuevo.
La necesidad es tangible;
no me conformo.
No.
Entre tantos y tantos
instantes congelados
en el tiempo,
estas son las que nos hicimos
el uno al otro,
o juntos,
cuando le ofrecimos
el teléfono
a un extraño
y posamos.
Tú y yo.
Estoy empeñado
en vivirlos cada día,
en completo silencio,
repitiéndolos
como la melodía
de una canción favorita.
Nuestra vida.
Te miro y
estoy seguro de que
—de alguna manera—
me quedé atrapado.
Y subsisto
—subsisto—
en este pequeño rectángulo
de presencia.
Separación
Mi deseo es oírte otra vez,
de nuevo.
Sin embargo, callas.
Tu silencio me atormenta.
Me faltan tus gestos,
una simple mirada,
un roce fortuito,
una risa espontánea,
mi nombre al pronunciarlo
—me sigue estremeciendo,
cómo necesito tu voz—,
entremezclado,
entre otras palabras.
Sin embargo, callas.
Espero en vano una respuesta.
Siento mis lágrimas,
quiero ocultarlas,
mostrarte que aún tengo esperanza.
Llamaste a mi puerta,
al amor, al deseo,
¿cómo olvidar y rehacerme
si mi corazón te pertenecía?
Siempre anhelaba tus versos.
Me dejaste hace tiempo.
Tu rechazo,
como un gran vacío,
anegó mi alegría,
me arrebató los instantes,
hermosos,
que atesoraba
mi alma.
Me invitaste a tu vida.
Vivo de sueños incompletos,
entristecido por tu ausencia
al despertar cada día.
Sin embargo, callas.
