¿Obras maestras? No, gracias.

—¡Este libro es una obra maestra!

Has de saber que, cada vez que dices eso de un libro que en realidad no pasa del suficiente, una obra maestra de las de verdad se revuelve en su estantería y le cae en la cabeza a un niño que intenta estudiar y que, a partir de ese momento, se va a dedicar al fútbol.

Por eso los niños tiemblan cuando les dices que lean un libro porque es una obra maestra. Pura supervivencia.

¿Qué es lo que define a una obra maestra? Como sólo pensar en ello ya me aburre, te dejo un enlace por si te interesa la opinión de alguien más autorizado.

Cada género literario debería tener una obra maestra como mínimo, ¿no es así?, un libro de referencia que haya creado escuela, que suponga un antes y un después, un libro que sobresalga por encima del resto.

Si hablamos de fantasía está muy claro: Existe un libro para gobernarlos a todos, un libro para encontrarlos, para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas, en las tierras de las adaptaciones, donde se esconden las trilogías.


Meta-adaptación de El Ojo de Saurón

 

Pero, ¿ocurre lo mismo en otros géneros? ¿Existe en la novela histórica, en el terror o la ciencia ficción, una obra que destaque sobre las demás de una forma tan generalizada?

Gracias a los dioses que todo lo escriben, NO.

El Señor de los Anillos ha encasillado la fantasía de una forma tan asfixiante, que es prácticamente imposible encontrar una obra moderna que no beba de alguna de sus páginas.  Los escritores de fantasía escriben trilogías, hablan de elfos y enanos, y el maestro, en las Tierras Imperecederas, siente escalofríos

Porque antes de Tolkien, los elfos en la literatura eran unos seres diminutos y poco listos, poco más que duendes y gnomos, es decir, muy poco humanos, con la excepción de Oberón, Titania y su corte, que sí tenían un aspecto más glamuroso. Literalmente.


Los elfos de Shakespeare en Sueño de una noche de verano, más parecidos a insectos gigantes con malas intenciones que a los esbeltos arqueros de Rivendel.

Este tipo de obras maestras, estos libros tan excesivamente sobresalientes e influyentes, limitan el género y entorpecen la creatividad en vez de fomentarla. La culpa no es suya, por supuesto, pero entre escritores, editores y el público en general, hacemos que así sea. Los lectores aceptan mal los cambios cuando ya tienen una idea formada en su mente…

Sí, también es culpa tuya, que cuando lees la palabra “elfo” te imaginas a Orlando Bloom y así no hay quien escriba.

Légolas, hijo de Lóreal, aquel por quien suspiran las aldeanas.

En la novela histórica tenemos muchos libros realmente brillantes, pero ninguno destaca por encima del resto, porque son varios los escritores que se han dedicado a ese género con total independiencia. Robert Graves, Marguerite Yourcenar, o, por qué no, Santiago Posteguillo, se leen de forma totalmente independiente, es decir, sin que uno pueda pensar “vaya, este personaje o argumento me suena de otro libro”.

En la ciencia ficción, esta diversidad es más evidente. Fundación, Dune, El Juego de Ender, 2001, Yo, Robot, Tropas del Espacio, Neuromante, Solaris… Todas ellas memorables y radicalmente diferentes. Demos gracias porque no haya una obra representativa del género, porque así nos seguiremos sorprendiendo.

¿La obra definitiva de ciencia ficción? ¡Se han escrito muchas!

2 pensamientos en “¿Obras maestras? No, gracias.”

  1. Pues es cierto lo que comentas, nunca me había parado a pensarlo… El género de fantasía es mi favorito desde niña (aunque a menudo me da reparo confesarlo porque está muy denostado y es visto como algo reservado a niños)

    Y sí es verdad que es muuy difícil encontrar una buena obra de fantasía que no recurra a tópicos. Creo que de lo último que leí que me gustó bastante fueron las dos novelas de Patrick Rothfuss (estoy deseando que salga ya la tercera, jajajaja)

    1. He leído tantas críticas buenas hacia Patrick Rothfuss que me los voy a tener que leer, jaja. Pero esperaré a que publiquen el tercero, por si acaso.

      El género de fantasía está mal visto, es cierto, y recurre mucho a la retroalimentación. Preparaté a encontrarte libros y libros que intentan imitar el estilo de GRR Martin, escribiendo “fantasía adulta” a base de sexo y violencia. Y seguro que la técnica de variar el punto de vista en cada capítulo lo veremos en más de un libro…

      Por cierto, me han llamado la atención en G+, con razón, acerca del concepto de “Obra Maestra”.

      Al usar la expresión “Opus Magnum“, que es la forma gasfapasta de referirnos a una obra maestra, nos referimos a la obra de un autor, y no a la de un género… Es decir, se puede hablar de la obra maestra de Isaac Asimov, pero no de la obra maestra de la ciencia ficción.

      El caso es que, hablando de ese tema, el de las “obras representativas de un género”, comentaba hace poco el aspecto negativo, la faena para el género que supone que exista una “obra de referencia” para lectores, editores y escritores, que no siempre es la misma.

      Pensé “¿Cómo le llamo a esto”, y sólo se me ocurrió “obra maestra” 🙂

      Así que me tomé esta licencia. Si alguien te dice “esa expresión está mal utilizada”, no digas que la idea te la di yo.

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