MÁS RELATOS, POR FAVOR

Entrada escrita por Jesús Durán y Libertad García-Villada.

¿Goza de buena salud la ciencia ficción? Cualquiera (vosotros) que le dé alguna vuelta al asunto, llegará a nuestra misma conclusión: la ciencia ficción y, en particular, los relatos cortos de ciencia ficción, son un género en vías de extinción en pro de la fantasía, o quizá en concreto de la romantasy, en sus distintas presentaciones. Y sí, nada de papa negro, como predijo Nostradamus, esto y nada más significa que el fin del mundo está cerca.

Pero ¿es esta una conclusión basada en pruebas? Recabamos información con todos los medios a nuestro alcance: consultamos las publicaciones actualizadas; las ventas en librerías; qué se mueve en plataformas varias de distribución, en los blogs; dialogamos con otros lectores y escritores… y nos confirmaron nuestras sospechas. También (para ver qué información tiene almacenada, la que nutre a skynet), le planteamos la pregunta a ChatGPT (o mejor, a cualquier otra plataforma de inteligencia artificial). Y nos dijo que no, que son paranoias nuestras, que la ciencia ficción sigue en auge gracias a sagas como Star Wars (¿la considera ciencia ficción y no fantasía?) y Star Trek. Lo que demuestra, una vez más, que estos «maquinoides» tienen una inteligencia tan limitada como la de los gestores de sus días. Y que, por lo tanto, no hay que fiarse de ellas.

Así que vamos a tener que hacer nosotros solos todo el trabajo. Como siempre. 

¿Nuestra teoría? Pues que las generaciones actuales, y con dicho término nos referimos a aquellas para las que este es su presente (nosotros, que ya tenemos dos edades, sentimos que no es ya nuestro tiempo de gustos literarios), crecieron bajo la sombra de dos fenómenos internacionales: las películas de El Señor de los Anillos y la saga de libros de Harry Potter. Esta última seguida por Crepúsculo, en sus variados formatos. Y todo desembocando en la serie Juego de Tronos y sus consecuencias. Saltando de la pantalla a las letras una y otra vez en esa relación de amor/odio entre lo filmado y lo que se cuenta en la(s) novela(s), o lo de que todavía está pendiente de escribir, por otro lado. 

Es posible que cuando uno se acostumbra a un formato en el que siempre figuran los mismos personajes, más o menos, y un encuadre determinado, a los que uno se hace adicto de alguna manera, le cueste cambiar a otro. Al fin y al cabo, estas series, literarias o televisivas, son culebrones de poder, dinero, amor y sexo de toda la vida, a los que eran tan aficionadas nuestras abuelas, pero con un look moderno, muy sofisticado, upgraded, con menos naftalina, con generosos y cuantiosos medios de marketing o producción, que hace parecer al que las disfruta un poco intelectual. Un salseo moderno con sorpresas. Lo que en el mundo literario conduce a un empobrecimiento peligroso. Pero muy lucrativo.

La gente de nuestra generación creció bajo otro signo, influenciado por la carrera espacial y la llegada del hombre a la Luna: clásicos como Blade Runner, Alien, o Desafío total, la saga de Regreso al futuro, el programa Cosmos, cómics como Akira o El Incal, las series Ulises 31, Espacio 1999Crónicas marcianas…; esta última nos empujó a invadir el mundo literario de la ciencia ficción empezando por Ray Bradbury. Después vinieron todos los demás. Somos, por lo tanto, las generaciones de ahora y la X, muy diferentes, y buscamos también algo diferente a la hora de leer. Pero nuestra tendencia lectora no es la que marca el mercado. Ya no. Y se nota.

Y ¿qué pasa con los relatos cortos? Un género tan adecuado para la ciencia ficción y el terror, porque la limitación de espacio no permite ahondar en detalles argumentales o explicativos que deslucirían, y quizá incluso destruirían, la historia. Los relatos cortos tuvieron un boom en los setenta y ochenta con el auge de las revistas, los magazines. Que poco a poco fueron desapareciendo por la competencia que supone la televisión. Y gracias a los cuales lograron una cierta fama inicial autores como Stephen King o Isaac Asimov. 

No obstante, hay publicaciones de relatos. Algunas editoriales, como Penguin Ramdon House y su serie NovaCiFi, apuestan por este formato. Pensamos que igual es debido al gran éxito que tuvo nuestra Antología de ciencia ficción: Primer contacto, que creó nuevas tendencias a tener en cuenta (y que te ofrecemos gratis AQUÍ); todo un boom nacional e internacional. Pero no, de nuevo la IA nos dice que, en realidad, están manteniéndose gracias a los podcasts y a ciertos blogs especializados en literatura. 

En definitiva, que la ciencia ficción en forma de relatos cortos está desapareciendo. Y la culpa la tiene Harry Potter. Y ChatGPT aún no se ha enterado porque confunde el culo con las témporas. 

*Spoiler: Todo cambiará este año, sí, porque saldrá una nueva publicación, la nuestra: una antología escrita a cuatro manos llena llenita de relatos de ciencia ficción. Atentos. 

No todo está perdido. Las editoriales son reacias en general a publicar colecciones de relatos cortos, sobre todo si el autor es primerizo —tampoco vamos a hablar aquí de cómo está el sector de novedades, de los premios, de quiénes venden, de qué se escribe y cómo se publica—. Pero, en realidad, casi todos los escritores empiezan componiendo historias cortas. Ningún alpinista empieza escalando el Everest. Tolstoi no empezó su carrera literaria escribiendo Guerra y paz (este ejemplo demuestra lo de las «dos edades»). Los relatos iniciáticos salen a la luz antes o más bien después, pero no sin que su autor tenga ya un cierto nombre. De una u otra manera: gracias al éxito de una novela, o a haber recibido algún importante premio literario.

Y de esto venimos a hablar. De dos libros de relatos cortos de ciencia ficción, en su amplio espectro. De dos autores de renombre en los últimos añosTed Chiang y Cixin Liu.

Sin ser un forofo de la ciencia ficción puede que conozcas alguna obra de cualquiera de los dos. A Ted Chiang por la película La llegada, que está basada en un relato suyo y del que ya hablamos en otra entrada, y a Cixin Liu por la serie El problema de los tres cuerpos (Netflix), basada en una de sus novelas.

Ted Chiang es un autor norteamericano de origen chino. Y Cixin Liu a es un autor de origen chino. ¿Coincidencia? Tal vez no. La ciencia ficción es un género pujante en el gigantesco país asiático, influenciado por el hecho de que es la primera potencia mundial en tecnología. Desde hace tiempo. Y en el que la tecnología se fomenta a todos los niveles. Quizá por esto los otros países se han quedado atrás: porque su gente ya no sueña, despierta o dormida, con el futuro, sino que lo hace con la fantasía. O mejor dicho, no da el salto, no madura. Bastian Baltasar Bux no se transforma en Paul Atreides. Ha desaparecido este rito de paso.

Pero volviendo a los autores de esta entrada, existen diferencias significativas en el estilo de ambos; uno se crio en Estados Unidos y el otro China, y se nota.

La ciencia ficción de Ted Chiang es comedida, está limitada a una escala asumible. Y trata temas como el lenguaje, la fe, y las posibles nuevas tecnologías a corto plazo y sus consecuencias o impacto en la sociedad. Es una ciencia ficción un poco de andar por casa. Pensamos que lo más destacable de este autor es su capacidad para crear diferentes paradigmas a partir de premisas cotidianas de nuestra realidad tangible. Explicar lo que queremos decir con esto sin hacer un completo spoiler resulta asaz difícil, así que, si tienes curiosidad, no te va a quedar más remedio que leer su obra.

«Si a un albañil se le cae la paleta, no puede trabajar hasta que le suban una nueva. Durante meses no puede ganarse la comida que consume, así que se ve obligado a endeudarse. La pérdida de una paleta es causa de grandes llantos.» La torre de Babilonia, de Ted Chiang.

La ciencia ficción de Cixin Liu es más altisonante, aborda temas como los viajes en el tiempo, los superordenadores, la expansión del universo, la crisis ambiental o la existencia de alienígenas todopoderosos. Pero también otras cuestiones humildes, de carácter más «nacional», como la importancia de la labor de los maestros o la dureza de la vida en las minas. Destaca en su obra el arte, mediante la presencia de elementos como la escultura o, ante todo, la poesía.

«Se han reunido muy pocas personas, pero todas son grandes autoridades en física teórica, astrofísica y cosmología; las únicas del mundo capaces de comprender la importancia de lo que está a punto de suceder.» Contracción, de Cixin Liu.

Por supuesto que ambas antologías, como era de esperar, son irregulares, con algunos relatos bastante mejores que otros. Pero poseen planteamientos interesantes, tecnológicos y sociales. Por ello, para ambos autores, directores de cine han puesto la mirada en sus textos. Y puede que vaya a más. 

La antología de Ted Chiang, La historia de tu vida y otros cuentos (premio Locus 2003), cuenta con ocho relatos, siete de los cuales ya habían sido publicados de manera individual antes de formar parte de la colección. Son los ocho primeros relatos que escribió el autor (o eso dicen). Destacaríamos La torre de Babilonia, que ganó el premio NebulaLa historia de tu vida, que ganó los premios Nebula y Theodore Sturgeon MemorialEl Infierno es la ausencia de Dios, que ganó los premios Nebula, Hugo y Locus; y ¿Te gusta lo que ves? (Documental)

Sostener el cielo, de Cixin Liu, cuenta con once relatos. Destacamos 1 de abril de 2018, Contracción, Espejo y El pensador.

Ambas antologías están muy bien escritas (y bien traducidas). Pero lo que llama la atención de las dos, y lo que tienen sin duda en común, aparte de un cierto carácter ingenuo, es la sorpresa que generan en el lector. Las historias que narran te podrán gustar más o menos, adaptarse en mayor o menor medida a tus expectativas, pero no se les puede negar la originalidad: en ningún momento, ninguno de los relatos te incita a pensar «esto ya lo he visto» o «sé lo que va a ocurrir». Este «atrevimiento» a nuevas ideas, a nuevos arquetipos, es de agradecer. Y lo mejor que ofrecen ambas.

Así que tenemos motivos suficientes para recomendarlas, porque son como una brisa de aire fresco para la ambición lectora. Pensamos que esa singularidad tiene sus raíces en el origen común de los autores; en una literatura y una cultura, la china, que, si bien comenzó a destacar en el ámbito de la literatura de ciencia ficción en la década de los ochenta, nos es aún ajena y la desconocemos bastante. No obstante, el reconocimiento internacional, buenas traducciones y mayor disponibilidad de autores, gracias a que las editoriales apuestan por ellos, generan nuevos lectores. 

Si el revivir de la ciencia ficción en Occidente ha de venir de manos asiáticas, bienvenido sea.

Y es que la realidad sigue siendo comprometida para los soñadores…


1 comment on MÁS RELATOS, POR FAVOR

  1. La ciencia ficción y la fantasía son géneros que pueden mutar y adaptarse a las necesidades de cada sociedad, por eso es muy difícil que desaparezcan o caigan en el olvido, aunque no vendan millones de copias, siguen allí. Y resultan mucho más útiles que los libros de autoayuda, claramente.

    Saludos,
    J.

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