El magnetismo de los libros

Conocí a mi pareja en un antro oscuro de música altísima y bebidas de dudosa calidad. Entre copa y copa, aquella chica de mechón rubio y botas militares, que había querido conocer por el simple placer del juego, me preguntó por mis escritores favoritos.

-No sabría decirte -respondí-. Imagino que, no sé, Stephen King, o…

Ella me miró como si yo fuera un cretino, fijamente, hasta que guardé silencio y tragué saliva.

-¿En serio? -dijo-. Pensé que me dirías un clásico. Quevedo, por ejemplo. Incluso te das un aire.

En ese momento me enamoré. Tardé varias horas en darme cuenta de que Quevedo no era un modelo de hermosura, pero ¿qué puedo decir? Siempre me han fascinado las chicas con grandes bibliotecas.

El sueño de mi vida: Tener una biblioteca como ésa. La chica no sé quién es, pero su libro favorito es de Truman Capote. O eso dicen.

Así conocí a la persona que, con el tiempo, se convertiría en mi pareja. En aquel momento la vida nos separó, porque no hay nada más efímero que el amor eterno adolescente, y en los años siguientes tuve otras parejas. De ellas recuerdo sus libros con toda claridad.

Mi primera novia, así en plan “¡miradme, tengo novia!”, me abrió los ojos a la literatura de terror más allá del Rey. La siguiente me descubrió a Isabel Allende. Un tiempo después tuve una novia que leía novela romántica. Con ella descubrí a Jude Deveroux, una pionera en lo que ahora es casi un subgénero en sí mismo: las novelas románticas ambientadas en Escocia. ¿Pensabas que la idea de Outlander es nueva y original? Pues no, aunque me apetece un montón leerme la serie entera.

Esto sí son relaciones complicadas, y no las tablas de Access

Pensando en todo esto, me pregunto si es habitual que los gustos literarios de tu pareja coincidan con los tuyos. O si existe eso de “gustos literarios”. Creo que todo el mundo debería dedicar unos libros* de su vida a explorar diferentes géneros, porque en todos ellos hay pequeñas joyas que pueden hacernos ver la vida de otro modo. Leer sólo aquello que nos gusta equivale a no salir de nuestra zona de confort**, por decirlo de algún modo, o a no probar comidas nuevas porque “no nos gustan”.

*No es una errata.

**Expresión de moda en Psicología, equivalente al “carácter inseguro” de los 90.

 

Así que éste es mi consejo gratuito del día, bien estructurado para que no te despistes:

  1. Piensa en un género del que no hayas leído nada. Por ejemplo, la ciencia ficción, la novela romántica o la novela negra.
  2. Busca cuáles son sus libros más representativos.
  3. Descarta aquellos que los entendidos consideran como “imprescindibles”. Suelen ser un plomazo que ellos no leyeron hasta terminar con los libros realmente entretenidos.
  4. Elige uno que de verdad le guste a los fans. Pregunta, no te cortes.
  5. Léelo libre de prejuicios.

Esto último es lo más difícil, pero también lo más importante. Y no te rindas demasiado pronto, porque quizá no hayas acertado con tu primera elección.

Y antes de dejarlo por hoy, te dejo un consejo para conseguir una buena cita:

Ah, ya sé lo que me vas a preguntar. ¿Y cómo volvimos a encontrarnos mi pareja y yo? En un entorno muy poco literario, todo hay que decirlo. Fueron días de cine, vino y rosas, ya sabes… Pero esa es otra historia. Ella lee mucho más que yo, por cierto. A veces debo resultarle muy aburrido… En esta tira, para que te hagas una idea, yo soy la chica.

Un pensamiento en “El magnetismo de los libros”

  1. Yo no recuerdo a mis anteriores parejas como papelajos. Si me aportaron algo, perfecto. Efectivamente las tablas de Acces no son complicadas, si las relaciones. A veces las personas tienen motivos mas q suficientemente para desconfiar. La perfección no existe ni espero eso de una persona. La confianza se gana con respeto, básicamente. Repito, respeto. Eso es lo mas importante en principio, lo demas….. el tiempo lo va marcando.

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