La verdad, esa gran desconocida

Cuentan que, en una ocasión, le preguntaron a Mahatma Gandhi acerca de Dios, y respondió, más o menos, que había buscado a Dios en el mundo y que, lo más parecido que había encontrado, era la Verdad.

No sé si esta historia es cierta. Probablemente lo sea con otras palabras. En su autobiografía, Gandhi escribió:

Yo aún no encontré a Dios, pero lo estoy buscando y estoy preparado para sacrificar las cosas que me son más queridas, a fin de proseguir esta búsqueda. […] Pero mientras no haya alcanzado esa verdad absoluta debo atenerme a la verdad relativa,  tal y como yo la he concebido. Por el momento, esa verdad relativa, debe ser mi guía, mi amparo y mi escudo.

 

¿Qué es la verdad? La verdad es la primera víctima de una guerra, dice Julian Asange.

¿Mentimos a propósito? ¿Somos conscientes cuando mentimos? ¿Qué ocurre cuando lo hacemos de forma habitual? Nos convertimos en una sociedad de cerdis? ¿Alcanzamos el poder político? ¿O simplemente nos volvemos más humanos? La mentira, como la risa o la crueldad, pertenece de forma exclusiva a la inteligencia.


Cuanto más conozco a las personas, blablabla. Además, a mi perro le gusta todo lo que escribo. Lo devora, literalmente.

Las personas nos limitamos a exponer nuestras versiones, filtramos los hechos, los manipulamos y distorsionamos. La verdad está en tu cabeza, dice una canción de Zenit y Frank T. Mentir nos hace sentir seguros y protegidos.

La verdad no es tener siempre la razon,
la verdad no es llegar a las manos en cada discusion,
la verdad es conseguir una reaccion con una accion,
la verdad es tener en la vida una mision,
la verdad es tener claras las ideas frente tanta a confusion,
la verdad es subir escalon tras escalon,
la verdad es corazon,
la verdad es distinguir el bien y el mal en cada decision.
La verdad la sabe solo el que sabe pedir perdon,
la verdad la sabe solo el que la sabe separar de la ficcion.
La verdad existe? es una invencion?
verdad o no verdad. Esa es la cuestion.

Somos una sociedad de mentirosos compulsivos. Ah, ¿no? Cuenta todas las veces que mientes al cabo del día, todas, cuando te excusas, cuando dices que has llegado tarde por culpa del tráfico, cuando abres la nevera y piensas “me como un dulce porque me lo he ganado”, cuando pones una sonrisa y afirmas “te veo genial”. Esquivamos la verdad continuamente.

¿Mentimos al escribir? No, no lo hacemos, aunque hablemos de naves espaciales o de monstruos que se esconden bajo la cama. Los escritores no mentimos, no retorcemos ni manipulamos, no tergiversamos ni omitimos los hechos para crear confusión. En un mundo falso, hipócrita, corrupto y gobernado por psicópatas, escribir ficción es la única forma de acercarse a la verdad.

Porque todos sabemos dónde está la verdad, ¿verdad?

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