Escribiendo un libro: Usa la cabeza, no el corazón

Hablando en líneas generales, las personas somos idiotas.

Sí, Eduardo, chaval, tú también.

(este soy yo, hablandome a mí mismo)

Piensas con el órgano equivocado, y no me refiero al tòpico fácil que dice que los hombres tienen el cerebro en un lugar poco apropiado. Me refiero a que tú, como la mayoría de las personas, piensas con el corazón y no con la cabeza. Y como el corazón está diseñado para sentir y no para pensar, el resultado es que actúas como un idiota.

heart_vs_brain

Gane quien gane, tú pierdes.

No tienes más que ver las noticias, y que conste que los enlaces están elegidos al azar…

Gente diciendo que su comportamiento irracional obedece a las leyes de su dios, y por lo tanto todos, incluidos los que no pertenecen a su religión, tienen que acatarlas. ¿Cómo sabemos que sus sagradas escrituras son ciertas? Porque están inspiradas por Dios. ¿Y cómo sabemos que eso es cierto? Porque lo dicen sus sagradas escrituras. Bienvenido a la lógica circular. Y mientras tanto, violaciones, robos, asesinatos y guerras se siguen cometiendo impunemente sin pecado alguno.

Gente diciendo que sienten que pertenecen a una tierra determinada, como si fueran un árbol, y que por lo tanto deben robarles los políticos de su tierra en vez de los de fuera, o peor aún, gente que dice que su país (así, con pronombre posesivo, como si les perteneciera) tiene unas fronteras y que ¡ay de aquel que quiera cambiarlas! No hay manipulación más fácil que la de aquellos que desean ser manipulados, y que conste que esto lo digo por independentistas tanto como por unionistas.

Gente diciendo que un acto de crueldad es admisible porque es tradición, y la tradición les llega al alma, como si la historia no estuviera plagada de tradiciones aberrantes que, gracias a la civilización, han ido desapareciendo poco a poco. Por cierto, el alma es irracional, como el corazón.

Todo esto sucede porque actúas en base a lo que sientes, y no en base a lo que piensas. Y así te va.

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En toda discusión a gritos siempre hay alguien que no razona adecuadamente.

Ahora intenta no cometer el mismo error cuando escribes. Porque tus personajes pueden pensar, sentir y equivocarse, pero tú, el narrador, el creador, no puedes permitirte esos lujos. Tú tienes que ser lógico, coherente y manipulador, y mantener la cabeza fría. Debes provocar en el lector un sentimiento determinado, y para ello no puedes mostrarle el tuyo propio.

Te voy a contar un truco que te vendrá muy bien: Cuando te encuentras emocionalmente agitado te apetece mucho escribir, ¿verdad? Pero muchas veces, lo que escribes luego no sirve para nada y lo acabas tirando a la basura…

(Sé sincero, lo que escribes cuando estás agitado tiene la misma calidad que lo que escribes cuando estás borracho: Te parece maravilloso hasta que recuperas la cordura)

Haz una cosa: Escribe sin usar adjetivos y, si puede ser, sin que hablen tus personajes protagonistas. Piensa en situaciones o escenarios en los que tus personajes se sentirían como tú te sientes, agitado, confuso, triste o eufórico, sitúalos allí, y deja que la trama avance. Utiliza acciones para mostrar tus sentimientos no palabras.

Ahora aplica este truco a una discusión y procura argumentar sin usar adjetivos: El resultado te va a sorprender.

3 pensamientos en “Escribiendo un libro: Usa la cabeza, no el corazón”

  1. Decía Flaubert en una carta a su querida Louise que “se escribe con la cabeza. Si el corazón la calienta, mejor; pero no hay que decirlo. Debe ser un horno invisible, y así evitamos divertir al público con nosotros mismos, cosa que encuentro repugnante o demasiado ingenua, y la personalidad de escritor, que empequeñece siempre una obra”.

    1. Vaya, Flaubert ha sabido expresar mucho mejor que yo lo que quería decir, jeje. Me lo apunto para mi colección de “citas que debería leer antes de repasar un texto para no pasar por alto lo que enseñan”.

      Es una lista larga, de tamaño inversamente proporcional a mi capacidad para aprender. Ay…

      Esta reflexión echa un poco por tierra la imagen del escritor atormentado, claro. Un alma inquieta es imprescindible para un artista, dicen. Lo que nadie avisa es que hace falta un carácter especial para saber escucharla, y aprender, y luego ignorarla, y escribir.

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