EL LÍMITE DEL UNIVERSO

Pues vengo hoy con un breve relato que presenté recientemente a una convocatoria y no fue elegido. Y es una lástima porque, aunque esté feo que yo lo diga, creo que es un buen relato. Ciencia-ficción estilo Ted Chiang. En fin.

El relato, de haber sido elegido, iría con dedicatoria. Y no quiero dejar pasar la oportunidad. Quería dedicárselo a mi compañero Jesús Durán, por tantos buenos momentos compartidos. Además, que si no fuera por él, no habría escrito este relato.

Espero que te guste.


EL LÍMITE DEL UNIVERSO

Quedaban solo unas horas para que alcanzara su objetivo. El viaje, a través de múltiples agujeros de gusano, había sido largo y complicado, y había durado muchos años. Ahora llevaba varias jornadas recuperándose de la hibernación y se preparaba para lo que había invertido toda su vida: ser el primer ser humano en explorar el límite del Universo. Había dos docenas de teorías sobre su estructura y comportamiento que debían ser probadas y se esperaba que él lograra algún resultado positivo donde sondas controladas por robots habían fallado antes. El límite del Universo se había mostrado esquivo para las máquinas. Quizá fuera necesaria una inteligencia viva para comprenderlo.

―Ya no queda nada, Ratón ―le dijo con emoción al único ser vivo que le acompañaba para hacer su soledad más llevadera: un hámster de laboratorio. No parecía acusar ningún efecto de la hibernación: desde que había despertado se pasaba las horas muertas dando vueltas en la noria de su jaula, sin ningún problema―. En un par de horas haremos historia ―dijo para sí más que para su compañero. Soltó un suspiro de satisfacción, era tanto lo que llegaba a su fin: años y años de pruebas, de entrenamiento, de esfuerzo, de anhelos, su vida… Aquella misión no incluía viaje de regreso, era una misión suicida. Lo tenía por completo asumido, porque todo tiene su precio: a cambio de morir allí, pasaría a la Historia, sería considerado un héroe para los restos. La inmortalidad era suya. Solo tenía que grabar su experiencia y enviarla. Sería transmitida de repetidor en repetidor a través de todo el Universo hasta llegar a su destino, el Centro Astronómico Internacional.

Esperó dos horas. Nada indicó que hubiera llegado al límite. A través de la ventana el paisaje seguía siendo el mismo: la fría, inmensa y vacía negritud del espacio El navegador aún señalaba que faltaban dos horas. Esperó otras dos horas, con el mismo resultado. Esperó y esperó, hora tras hora. La lectura del navegador no variaba. Los cálculos tenían en cuenta la velocidad a la que se expande el Universo; el error, si lo había, no estaba aquí. Decidió dar tiempo al tiempo. Pasó una jornada entera y después otras dos. “Dos horas” escupía de continuo el navegador y afuera nada sugería que estuviera errado: el paisaje seguía sin cambiar. Se puso a repasar los cálculos, sin obtener resultado alguno: los cálculos eran correctos.

Pasaron veinte jornadas sin cambios, ni en la lectura del navegador ni en el paisaje. Empezó a desesperarse: tenía recursos solo para dos meses, debía ser capaz de terminar su misión en ese tiempo, pero ahora surgía la duda de si lo lograría. La ansiada gloria se le escapaba de las manos.

Llevaba ya cinco jornadas sin dormir apenas, no hacía sino revisar los instrumentos de navegación una y otra vez y darle vueltas al problema sin encontrar dónde estaba el fallo. Se sentía agotado. Se sentó con la cabeza entre las manos. Sin saber qué pensar ya, se quedó mirando fijo a Ratón.

—Qué vida más fácil tienes, amigo —le reprochó al roedor que, ajeno a sus desvelos, seguía dando vueltas en su noria, tratando de alcanzar un objetivo que, por supuesto, se le escapaba una y otra vez en aquel plano continuo hasta el infinito. Como él. Su corazón perdió un latido al comprender: así era también el límite del Universo.

2 comments on EL LÍMITE DEL UNIVERSO

  1. De alguna manera, esto lo tomé como una analogía a los tiempos actuales en que corre (o trastabilla queriendo rasparse las manos al caer) mi existencia.
    Independiente a eso (¿o no tanto como quisiera?) me gustó el relato.

    ¡Saludos! Y que las historias sigan.

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