Cómo ser feliz identificando arquetipos argumentales

¿Cuántos tipos de historias hay? ¿Podemos establecer una serie de “arquetipos básicos” en los que se basan todas las novelas, películas e historias en general?

Yo creo que sí puede hacerse, y para los ejemplos que propongo voy a usar una división en cinco tipos que me parece interesante. Léelos y luego hacemos un juego:

  • Venganza
  • Rebelión
  • Búsqueda y viaje
  • Drama
  • Reflexión

Hay que tener en cuenta que todo tiene sus matices. Muchas obras no se encuadran totalmente en un arquetipo, no hay que confundir arquetipos argumentales con géneros, y ninguna generalización se aplica a todos los casos. Ahora el juego consiste en que digas (o que pienses) una obra por cada arquetipo. Verás que no es fácil pero que, en realidad, todas las obras se decantan por uno de ellos.

Esta fotografía se titula «Terry sobre Pratchett». No tiene relación con lo que hablamos, pero sale mi gato Terry en ella y, en fin…

Puedes leer más sobre esto aquí. Pero, si quieres consultar una extensa lista de arquetipos según diferentes autores, lee este artículo que te va a encantar. Y ahora te voy a poner dos ejemplos más o menos conocidos que he elegido yo para cada caso, a ver qué opinas:

  • Traición y venganza: Drácula y El Perfume.

En El Perfume, Jean-Baptiste Grenouille no actúa como venganza de una forma propiamente dicha, pero ha sido traicionado por su propia naturaleza y sus actos son, de algún modo, una “venganza contra el mundo”. En Drácula, aunque el peso de la obra se la lleva el vampiro, en realidad cuenta su destrucción a manos de Van Helsing y el matrimonio Harker. Vamos, que la ciencia acaba con el monstruo, el bien vence sobre el mal y todas esas cosas tan de fantasía.

  • Rebelión: Hyperion y La colina de Watership

En Hyperion se ven tramas y argumentos diferentes, pero en la obra completa, Los Cantos de Hyperion, de fondo siempre está la lucha contra una realidad/Status Quo/creencia/poder establecidos. Impresionante obra.

En La Colina de Watership hablamos de viaje, de crecimiento y de búsqueda, pero me decanto por el arquetipo de la rebelión porque más que una huida, lo que hacen los protagonistas es rebelarse contra una jerarquía y costumbres establecidas.

Cartel de la inquietante adaptación de «La Colina de Watership» que hicieron en 1978, traducida como «Orejas largas». No es para niños.
  • Búsqueda y viaje: El Señor de los Anillos y El Nombre de la Rosa

En este arquetipo la clave está en la evolución de los personajes tanto o más que en el viaje o búsqueda propiamente dichos. Mis ejemplos creo que cuadran bien por esa evolución de los (más o menos) protagonistas, los hobbits por un lado y Adso de Melk por el otro. Por eso no considero un ejemplo de este arquetipo a, no sé, Los Viajes de Gulliver.

  • Drama: El Amor en los tiempos del cólera y El Padrino

Aquí confundimos muy alegremente el “drama clásico” con “algo dramático”, y para evitar eso me acojo a la definición de “drama” como “conflicto que genera emociones en el lector”, dicho así de forma muy resumida. Por eso pongo el ejemplo de García Márquez como obra con conflictos y emociones por todas partes, y El Padrino como segundo ejemplo porque la vida de Don Vito Corleone es un drama estupendo y, si lo piensas bien, el resto de las tramas son ruido de fondo.

  • Reflexión: Olvidado Rey Gudú y Por quién doblan las campanas

El primero porque podría entrar en la categoría de «Drama», pero es más importante lo que dice de las emociones que la historia en sí misma. Dicho esto, es una obra que me hizo llorar como una galleta (adaptación laica del dicho popular). Y el segundo ejemplo porque Hemingway utiliza un entorno de los que le gustaban a él para hacer un sofrito sobre las emociones, carácter, responsabilidades y miserias, todo con mucho pelo en pecho y muchos muertos.

A este tipo le gustaban las corridas de toros, pero también los gatos polidácticos. Qué cosas.

Se puede jugar mucho con los arquetipos argumentales. Pensar en una obra y ver a qué arquetipo pertenece, y justificarlo, es un ejercicio fabuloso para profundizar en la misma y de algún modo aprender qué es lo que te gusta y por qué de una obra determinada.

Eso es importante porque, gracias a eso, aprenderás a separar las historias que te gustan de las que no, comprenderás por qué muchas historias no funcionan (ejemplo, una obra de “búsqueda y viaje” sin que el personaje cambie ni evolucione) y, en definitiva, tendrás una visión más completa de las obras que consumas, sean libros, películas, series, cómics, videojuegos o cuentos alrededor de una hoguera.

Y eso te hará más feliz.

4 comments on Cómo ser feliz identificando arquetipos argumentales

    1. Lo primero: te voy a enviar a mis monos voladores por hacerme esta pregunta.

      Lo segundo: parece que las obras humorísticas no tienen hueco en esa clasificación, pero recuerda que hablamos de arquetipos argumentales, no de géneros. Desde este punto de vista, el argumento de Gurb es el de «búsqueda y viaje», aunque sea un poco cogido por los pelos.

      La sátira y el humor creo que es un género donde uno puede salirse alegremente de las normas que rigen las historias (respecto a ritmo, lugares comunes, registros, inconsistencias, etc) sin que pase nada ni se resienta la calidad de la obra. Por eso Gurb tiene cabida en ese arquetipo argumental aunque difiera tanto de lo que entendemos por él.

      ¿Responde eso a tu pregunta?


      Y ahora voy a mirar hacia otro lado y a hacer como que todo lo que he dicho tiene sentido, porque no lo tengo muy claro, jajaja!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.