El egoísmo del escritor (aquí, haciendo amigos).

¡De pronto, siento que llevo dentro un escritor que quiere comunicarse!

Así que me siento delante del ordenador y pongo palabras a la idea más original que nadie haya tenido nunca. Podría escribir una trilogía con ella, pero de momento me conformo con un relato. No soy ambicioso.

Por supuesto, lo primero que hago nada más terminarlo es compartirlo, quizá incluso antes de corregirlo o de repasarlo un poco después de que se haya enfriado. Sería muy egoísta por mi parte no hacerlo. Compartirlo, quiero decir.

Pero no me lee ni dios. Cabrones desconsiderados.

¿Por qué ocurre esto? Porque muchos de los escritores que empezamos a escribir pedimos a la comunidad de Internet que nos lea, pero no solemos responder con la misma atención. Es decir, decimos “¡leedme, leedme!”, pero para leer a los demás no tenemos tiempo, o leemos en diagonal sus relatos y los comentamos con un escueto “muy bonito” o “me ha gustado mucho”.

 

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Si eres de los que dice “vale, leeré tu relato y te cuento lo que me parece”, y luego respondes de ese modo, con un “muy bonito”, te deseo de corazón que, la próxima vez que hagas el amor con tu pareja, después de que hayas dado lo mejor de ti, te digan “pues muy bien”. ¡A ver cómo te sientes!
Claro que, a veces, lo mejor es no preguntar. Ese es otro tema.

Ocurre que, cuando decimos ·”¡leedme!”, en realidad queremos decir “¡decidme que os ha gustado mucho de mil maneras diferentes! ¡Contadme qué os ha parecido cada expresión, cada palabra y cada idea!”. No nos basta con un “muy bonito”. 

imagesEn raras ocasiones también queremos que nos digan en qué nos hemos equivocado, que nos señalen lo malo, pero TODO, TODO. Es decir, queremos un análisis exhaustivo. ¿Para qué? En muchas ocasiones, para ignorarlo alegremente. ¿Qué sabrán los demás? Nosotros tenemos nuestro estilo, personal e intransferible, y para cada crítica tenemos una justificación, excusa, razón o contraataque, según nuestro ego.

 

SOMOS MUCHOS, aunque me niego a pensar que demasiados. El problema de compartir en Internet es que esperamos una respuesta inmediata, y es tan fácil y cómodo que utilizamos este medio sin ningún tipo de cuidado, así a lo loco. No cuesta ni el valor de un sello, y claro, el número de lectores no crece al mismo ritmo que el número de escritores.

No sé. Digo yo. No hay más que ver este titular para darse cuenta de que algo va mal.

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Cada día subimos a la red cientos de relatos. No sé lo que ocurrirá en otros países, pero como suele decirse, en España nadie lee porque todo el mundo está ocupado escribiendo.

 

Disclaimer: Si eres de los que sí leen textos ajenos de forma habitual, te ruego que no te sientas ofendido y, por favor, que no distorsiones la realidad: Eres minoría, pero puede que tu informe sea el correcto (referencia cultural).

5 pensamientos en “El egoísmo del escritor (aquí, haciendo amigos).”

  1. Jiji, me hizo gracia lo del disclaimer 😛

    Pues es un tema muy interesante de reflexión. Siempre pienso en lo expuestos que están los escritores, su vida privada queda a la luz de todos y de las opiniones de cualquiera. Lo mismo ocurre con su forma de relatar.

    Es bastante fácil leer, pero muy difícil escribir, por lo que se corre el riesgo de tomar a la ligera el esfuerzo de una persona que pone su mejor yo en lo que hace. Es por eso que, en mi caso, no me “atrevo” a dar mi opinión exhaustiva sobre un relato: ni soy una entendida ni podría juzgar lo que otros crean. Pero eso no significa que no preste una atención completa a lo que leo.

    Creo que a mucha gente le debe de pasar algo parecido a lo que me ocurre a mí.

    Bueno, y también hay personas que no disfrutan excesivamente leyendo y no les apetece mucho dar su opinión…

    1. Lo de la “exposición” de los escritores lo he comentado en alguna ocasión y tienes toda la razón; a veces es un poco… violento, porque el esfuerzo que un escritor dedica a una novela, le salga bien o le salga mal, siempre es mucho mayor de lo que uno cree.

      Como ocurre con cualquier trabajo de artesanía, vaya 🙂

      Una crítica siempre aporta algo, sea positiva o negativa, sea exhaustiva o somera. Lo único que hay que tener en cuenta es que si le dices a un escritor “tu obra no me ha gustado” te hará preguntas para saber qué es lo que no te ha gustado para intentar corregirlo si es posible.

      Es decir:
      Lector “me gusta” —> Respuesta del escritor “*sonrisilla boba*”
      Lector “no me gusta” -> Respuesta del escritor “¡por qué! ¡por quéeee!”

      Más o menos.

      1. Jajajaja, ¿en qué momento te leí que no sabías poner buenos ejemplos? Qué tío, jijiji, perfectamente explicado lo que quieres decir 🙂

        Bueno, seguiré leyendo cositas por ahí y comentando de forma más o menos constructiva 😀

    1. El escritor no puede luchar contra su naturaleza, Manuel, así que no se puede hacer nada. 🙂

      Lo que sí puede hacer es dulcificar su actitud, es decir, presentar un trabajo cuidado, ser humilde y educado, ese tipo de cosas…

      Cada vez que me pasan un texto para que dé mi opinión, con faltas, sin maquetar y con esa velada exigencia de aquel que te hace un favor dejando que disfrutes de su obra, me acerco un poco más al infierno. Porque por mi mente cruzan ideas realmente malignas, como por ejemplo, ser honesto.

      En fin, nos gusta que nos lean, ¡somos así! ¡Para eso escribimos! Al menos, pidámoslo con elegancia y aceptemos las críticas, cuando existan…



      Vale, yo no sé hacerlo. Soy impaciente y respondón. ¡Nadie dijo que fuera fácil!

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