Microrrelato, chorradas y ejemplos sabrosones

¿Que entiendo por microrrelato?

¡Ah! El microrrelato. La sublimación de una historia. El máximo contenido en el mínimo continente. Esencia tramil. Un montón de letras repretadas.

Texto bonico microrrelato
¡Textos chiquiticos!

Según tengo entendido, lo mas característico del microrrelato es la precisión del lenguaje y el uso que se hace de la elipsis. Lo de inicio-nudo-desenlace se ve que es para cobardes. A la hora de escribir un microrrelato se nos impone una duración tan ridícula que nos vemos obligados a amputar toda palabra irrelevante, incluso a usar estilos rarunos para acotar el texto. Si ya es difícil contar algo en menos de cinco líneas, encima estamos obligados a entretener y sorprender al lector. ¿Pero estamos locos?

  • Rasgos discursivos: hiperbrevedad, concisión. Todo bueno.
  • Formales: estructura simple, personajes mínimos, condensación temporal. No te líes.
  • Temáticos: intertextualidad, metaficción, ironía.
  • Pragmáticos: necesitamos un lector activo.
  • Rasgos finales: Entretener, sorprender, maldita sea.
Si os digo la verdad, este micro tan famoso me parece mierda de brontosaurio

¿Por qué escribir un microrrelato ?

Un poco de chapa con el tema + ejemplos prácticos, por Borja Alonso

Practicando el micro estaremos entrenando nuestra capacidad de distracción como autor. Vale, no siempre hay que tener en mente finales bombazo, pero sí que estamos obligados a provocar en el lector una reacción fuerte en cinco cochinas líneas: no podemos causar indiferencia.

Revisar es amputar: En un micro hay que depurar el texto al máximo, desechar lo superfluo, comprimir la historia. Ganaremos soltura a la hora podar nuestros cuentos, novelas o sagas. Sé que duele, pero es necesario.

El truco del mago: Cada microrrelato tiene que contener una idea potente y/o/u/bee un giro loco. Con el microrrelato nos entrenamos como magos o cómicos, reparamos el terreno para el prestigio final o el remate del chiste.

El disparador: El escritor vive de chispazos que pueden, o no, germinar en algo superior. No es descabellado soñar con que de una idea idiota, una pregunta sin respuesta o de una imagen potente nazca un mamotreto de 1000 páginas. Si trabajamos los microrrelatos tendremos un baúl lleno de posibles ideas. Siendo realistas, la mayoría caerán en el olvido, pero una idea genial vale más que un millón de mediocridades. Merece la pena.

Salir de tu zona de confort: Vale, es sexy escribir sobre tu tema fetiche. De gustico, ¿verdad? Pues encasillándote vas a acabar estampado contra un muro creativo. Estas muerto, cabrón. Escribe microrrelatos, cuentos, parodias, etc. Sal de tu casa. Una vez me toco presentar un micro con las siguientes condiciones, ojito: 20 líneas máx. Humor sugerido, pero no explícito. Uno de los protagonistas tiene que ser la figura antropomórfica de una entidad social de la actualidad. Madre mía si sudé para parir algo decente. Aún estoy pendiente de si me la publican. Ya os contaré.

Primer microrrelato: el horror


Aquella imagen le proyectaba una sensación de vergüenza ajena tan intensa que casi se podía paladear. Ese potingue blandurrio escurriéndose por las mejillas y el perturbador diente roto de vieja drogadicta eran una visión que le recordaba lo repulsivo que se escondía tras una adicción de la que no se quiere escapar. La niña odiaba mirarse al espejo. Cada vez que lo hacía necesitaba un nuevo chute.

Segundo. Tema: amanecer


Son las dos de la mañana y estoy sentado delante de la lavadora viendo cómo el uniforme da vueltas y vueltas. En cinco horas me toca levantarme, secar la ropa en el radiador y empezar otra jornada infernal entre fogones y gritos. Me despierto cuando el sol me pega en la cara. Está amaneciendo, tengo el traje empapado y la espalda destrozada. Me levanto, saco el uniforme y lo tiro a la basura. Se acabó.

El horror. El relato, no el autor, que también.
Para que veáis que no miento: ahí está el horror. Hablo del relato, no del autor.

Curiosidades y conclusiones finales

Respecto al primer micro: me colé con el tema, pues el concurso estaba pidiendo mas tipo esto. Ya sabéis, historias de susto y no de horror horrible horripilante como tal. Aún así fue seleccionado. Respecto al segundo, quise reflejar un amanecer literal y figurado. Pajas mil. Me gustaría señalar que el segundo me sirvió como punto de partida de un cuento mas largo, que bueno, no le fue mal del todo. Ambos microrrelatos fueron nominados y publicados este año, aunque por desgracia no vi un euro por ellos. Aún peleo por un galardón. Participo, mes a mes, mendigando un poco de notoriedad, pero hasta entonces no paro de amasar una montaña de ideas y chorradas, que pueden, o no, servirme en un futuro. Ahí están. Hasta entonces, obey the master: escribe micros. Te va a costar media hora.

Además, creo que es muy difícil escribir cien cuentos seguidos pésimos.

@borradorcrisis

Relatosymentiras

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