Reseña día 21 Viadós – Parzán: Lomas y casas de hobbit

Esta etapa me encanta. Es variada, bonita y asequible. A ver cómo me las apaño para describirla en condiciones.

Sales del refugio, disfrutando de nuevo de sus impresionantes vistas. Te pierdes un poco, como es menester en la salida de los refugios, hasta que te das cuenta de que, antes de subir, tienes que bajar. Pues nada, pues vale, pues para abajo. Si prestas atención, el camino está muy bien marcado, primero por pista y luego ya subiendo por sendero.

Un apunte: el que sube por un sendero a primera hora de la mañana se come todas las telarañas del mundo, se te pegan a la cara y a las piernas y, si no te las vas quitando según se te pegan, al cabo de un rato acabas como los atracadores de bancos a los que captura Spiderman, ya sabes, envuelto en un capullo de hilitos de araña tan grueso que, si te los quitas de golpe, a lo mejor sales de él con alas de mariposa y todo. Además, no hay una forma digna de quitarte los hilos de araña de la cara y, por mucho cuidado que pongas, vas a parecer una vaca espantando moscas.

En fin. El camino sube y sube por bosque, pista y, lo más bonito, los prados de la parte superior, que son preciosos. Consisten en una serie de laderas herbosas, algo así como si fuera La Comarca pero más en plan montañero, es decir, con los hobbits vestidos de tirolés, para que te hagas una idea. Es una zona muy… acogedora, a falta de otra palabra mejor. A nosotros nos amenaza lluvia, así que en esta ocasión no podemos perder tiempo y recrearnos la vista, pero qué le vamos a hacer.

Llegamos hasta la cabaña y el Collado de Urdizeto. El lago no se ve desde la cabaña, hay que subir diez minutines por un sendero, pero merece la pena, no por la belleza que supone un lado represado, sino porque, ya que has subido hasta allí, al menos presumes de haberlo visto todo. Que los montañeros somos muy cool, auténticos y serios, pero a presumidos no nos gana nadie. Y eso lo saben las grandes marcas. Vaya si lo saben.

Desde ahí, el camino transcure todo por pista hasta el pueblo de Parzán. Ojo, que son cuatro horas de subida hasta el puerto y más de mil metros de bajada hasta el pueblo, no te confíes. Sin atajar demasiado por los senderos que acortan las curvas de la pista, nos han salido 24km, +990m y -1.570m en siete horas y media… No hemos ido rápido pero tampoco hemos parado mucho y el camino es muy cómodo, y eso se nota en los tiempos totales.

En la pista, por cierto, me he tropezado y me he caído de bruces. Esto me ha provocado una pequeña herida en la rodilla y una herida enorme en el orgullo, porque eso me pasa mucho por despistado, que cuando voy cansado no miro bien donde piso y me tropiezo. Además, justo entonces han pasado dos chicas por delante interesándose por nosotros, y mi estatus ha pasado de sentirme un Macho Alfa a Borrego Omega.

En fin. Nos alojamos en La Fuen y, como es pronto, comemos en condiciones y nos echamos un siestorro épico, que los kilómetros van pesando y necesitamos fuerzas para lo que nos espera dentro de unos días… Ay…  Pagamos 50€ por dormir y algo más por la comida y la cena, pero todo lo que recuperemos es poco, que le tenemos miedo a las etapas siguientes.

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