Introducción y enlace al texto completo

El 18 de Junio del 2016, después de enlazar trenes y autobuses y un montón de horas de viaje, Silvia y yo llegamos a Llançá, un pueblecito de Girona cerca del Cap de Creus. Ése fue nuestro punto de partida para recorrer los Pirineos, desde el Mediterráneo hasta el Cantábrico, siguiendo una senda que se conoce como GR-11.

Sí, esa era la idea: fuimos hasta allí con la intención de caminar desde un mar hasta el otro con una mochila a la espalda. Era un proyecto que teníamos en mente desde hacía muchos años y, por fin, en el verano del 2016 se alinearon los astros y se dieron las circunstancias necesarias para que pudiéramos realizarlo: Tiempo, dinero, alguien que cuidara de nuestra casa, ninguna lesión por ahí fastidiando y ganas de liarnos la manta a la cabeza.

Habíamos calculado algo menos de 900 kilómetros y unos 40.000 metros de desnivel positivo y otros tantos de desnivel negativo, si el mundo está bien nivelado. Como puedes imaginar, nos enfrentábamos a un reto tanto mental como físico, e intentamos organizarlo de forma que pudiéramos minimizar todos los riesgos, en la medida en la que se pueden minimizar los riesgos en algunas actividades. La planificación, realizada a lo largo de un año, incluía no sólo preparar rutas y datos para el GPS, sino también buscar alojamientos, vías de escape, taxis, transporte público, cajeros, farmacias y toda la información que nos pudiera resultar útil.

Teníamos que planificarlo todo al detalle porque nosotros no somos grandes deportistas. Salimos a correr dos o tres días a la semana y de vez en cuando hacemos alguna ruta de senderismo. Eso es todo, y con eso teníamos que jugar. Si tú, lector que empiezas a plantearte si no estarías mejor dando un paseo que leyendo este libro, eres un deportista habitual y/o practicas el alpinismo de forma regular, este reto te parecerá una tontería. Para nosotros, sin embargo, era un desafío que requería de toda la preparación, suerte y ayuda que pudiéramos conseguir.

Por esa razón, como no teníamos ni cuerpo ni ganas de realizar esta ruta con una tienda de campaña y durmiendo en un saco, la planificamos de forma que siempre debíamos terminar las etapas en un refugio guardado, un hostal o algo parecido, es decir, un lugar donde pudiéramos descansar en un colchón más o menos cómodo y donde nos dieran una cena caliente. Esa planificación permite aligerar el peso de las mochilas y simplifica algunos inconvenientes, como el hecho de que, por mucha suerte que tengas con el tiempo, lo normal es que a lo largo de la ruta te encuentres condiciones climatológicas incómodas, como la lluvia del tipo cielo desplomándose sobre la tierra, que se supera mucho mejor si puedes secar la ropa o darte una ducha de agua caliente al final de la jornada.

Esto significa que hemos llegado al momento más delicado de este libro: el aviso legal:

¡Atención! Si eres un purista de la montaña, si no crees en la utilidad de un GPS, reniegas de los refugios guardados y piensas que no hay nada como una buena bota rígida de cuero con calcetines de lana… ¡Cuidado! Este texto puede hacerte rechinar los dientes hasta que necesites un dentista, porque la mayor parte de las experiencias que encontrarás aquí las catalogarás como dominguerismo puro y duro.

Y, sin embargo, tenemos muchas cosas en común, como podrás comprobar si sigues leyendo.

También debo aclarar que esto no es una guía. Ya hay guías en el mercado realizadas por profesionales mucho más capaces que nosotros, con descripciones exhaustivas y fotografías fantásticas, así que tampoco encontrarás aquí una narración secuencial del camino, ya sabes, en plan:

cuando llegamos a los verdes prados de Moñardo, giramos a la derecha para ascender por un sendero hasta la cima de Peña Lejana, dejando a nuestro lado un montón de cruces de caminos que tendrás que elegir a base de ensayo y error”.

Este texto es más lúdico, por decirlo de algún modo, e inocente. Todos los días, al llegar a nuestro destino, escribíamos una reseña (con el teléfono móvil, que tiene su mérito) y luego la compartíamos en las redes sociales. Esta descripción está compuesta por las reseñas tal y como fueron escritas en el día a día, con alguna que otra corrección necesaria para que el conjunto tenga sentido. Las fuerzas para escribir se las debemos, entre otros, a la comunidad de Travesía Transpirenaica GR11 (de Facebook), porque los ánimos y comentarios de la gente que pasa por allí nos motivaron para escribir cada día, a pesar del cansancio y el soponcio que le entra a uno después de según qué actividades, y también a los amigos que nos animaban desde el otro lado de las líneas. Más de un día me quedé dormido con el móvil en la mano.

La información que mostramos es correcta y puede resultarte útil si decides recorrer este camino alguna vez, pero no es suficiente, ni de lejos, para aventurarte en Pirineos. Lo advierto porque luego todo son quejas. Es decir, que los datos referentes a las horas, kilómetros, desniveles y las descripciones de cada etapa son todo lo rigurosas que recordamos, pero ante una niebla espesa no te servirán de nada sin un buen mapa, brújula, GPS y/o conocimiento del terreno.

El texto completo está dividido en cinco grupos de etapas, señalando el final de cada grupo con un día de descanso al final de la etapa (aquí aparecen como “Interludios Zen”). Caminábamos varios días seguidos y descansábamos uno. Dividimos el camino en 38 etapas, más cuatro días de descanso intercalados entre las mismas, suman 42 días en total con todo lo que necesitábamos metido en una mochila.

Los textos en cursiva, así como las notas a pie de página, son añadidos a las reseñas originales para aclarar algunos aspectos de las mismas que resultaban un poco confusos. El cansancio, algunos días, no me dejaba pensar con claridad y las reseñas resultaban un poco surrealistas. La cerveza que tomábamos en las cenas no tenía nada que ver.

Los perfiles al inicio de cada etapa están incluidos en el PDF adjunto en el que aparece la descripción completa, y son los que teníamos marcados antes de salir de casa, es decir, la previsión inicial que en ocasiones nos saltamos a la torera y no coinciden con el resultado final porque encontrábamos variantes más interesantes, o más cortas, o simplemente porque nos perdíamos, que esas cosas pasan. Hemos decidido mantenerlos para que veas cómo la realidad a veces no coincide con la planificación (para bien o para mal) y que no hay que hacer caso a los números, sino a los terrenos, a las opiniones de aquellos que los conocen y a nuestra capacidad para esforzarnos. En estas entradas no los hemos incluido pero ya sabes, los puedes ver en el texto en PDF.

Los track los sacamos de GR11 TRAVESÍA PIRENAICA, salvo un par de ellos (cuando nos salíamos de la ruta “oficial”) que los trazamos nosotros sobre un plano. Creemos que es una labor personal e interesante para saber dónde te vas a meter… Si te interesa, escríbeme y te los envío, por supuesto.

Muy bien. Pues vamos a ello.

 

TEXTO COMPLETO: Incluye las fotografías y los perfiles previstos:

VAMOS O QUÉ – GR11 2016 – Atravesando Pirineos sin saco de dormir

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2 pensamientos en “Introducción y enlace al texto completo”

  1. Gracias por la descripción tan bien detallada que a buen seguro servira para ayudar a mas de uno.

    Ya tiene merito estar por vuestra cuenta 42 dias de travesía.

    Tengo mis dudas de como os apañabais para comer vegetariano tanto tiempo por lugares desconocidos…..

    Otra vez mil gracias.

    1. Gracias por tus palabras, Manuel! Al final, los 42 es cuestión de disponer de medios, de tiempo y de llevarlo todo bien estudiado para los imprevistos… Y de tener suerte, que toda ayuda es poca 🙂

      Para comer… bueno, digamos que fuimos tirando. Mantener la dieta vegana durante toda la travesía fue complicado, pero hemos comprobado que se puede salir del paso mucho tiempo a base de ensaladas, patatas fritas y pasta. ¡Tengo apuntado lo que comimos cada día! A lo mejor estaría bien si hago una lista, por si algún otro vegetariano va a hacer la ruta, que sepa lo que le espera, jajaja!

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