DIA 6: REFUGIO ESTÓS – REFUGIO BIADÓS: LA SOMBRA DEL ACCIDENTE

En los refugios utilizan fosas sépticas y en muchas ocasiones te piden que no tires por el desagüe papeles ni nada parecido… Es decir, sólo debes tirar residuos orgánicos. Te puedes imaginar cómo huelen los servicios por la mañana, después de que los usen cien personas que tiran el papel higiénico en una papelera. Por mucho cuidado que uno ponga, eso es terrible. Pero hay que pensar el lado positivo, y es que todos los senderistas estamos usando unas instalaciones controladas y así no ensuciamos nada por ahí, porque hay veces que la gente que duerme por libre no se aleja mucho de los senderos para hacer sus cosas y eso es todavía peor, que uno ve un montoncito de piedras con un papel debajo y ya no se cree que sea un mensaje secreto.

Esa es una de las ventajas de los refugios: La huella del hombre queda concentrada en un único lugar y los residuos se gestionan mucho mejor. Para los montañeros será menos puro y auténtico, pero quizá para la montaña, dado que el senderismo es algo inevitable, sea menos agresivo. No sé. Supongo. Voy a la montaña para no pensar demasiado, así que pregúntale a otro.

En fin. Hoy por la mañana, una mujer se ha golpeado con el pico de una ventana al levantarse y al bajar las escaleras se ha desmayado. Ha estado tendida en el suelo más de una hora sin poder moverse mientras sus compañeros y el guarda del refugio la atendían. El guarda no tenía problema en llamar a un helicóptero, pero sus compañeros no han querido hacerlo. Lo comprendo, a veces el miedo a “estropearnos” las vacaciones nos hacen portarnos de forma irracional… Pero si esa mujer tenía una lesión interna, el esfuerzo físico podía haberle resultado fatal. Confiamos en que todo les vaya bien y emprendemos el camino, pensando que el seguro que incluye la Federación de Montaña en estos casos resulta muy tranquilizador.

El camino está muy bien marcado. En total, incluida la subida hasta el pico de Chistau desde el collado homónimo (¡homónimo! ¡Siempre he querido usar esa palabra!) nos lleva siete horas, y son 13 km con +900 y -1100 de camino cómodo y muy bonito. Las vistas desde el pico desencajan la mandíbula. Pretendíamos subir Los Gemelos, dos montañas de algo más de tres mil metros que quedan cerca del collado, pero habría que añadir tres o cuatro horas a la ruta y, además, yo tengo vértigo y las aristas de la cima parecían un poco aéreas.

Que no nos apetecía, vaya.

6 DESDE PICO CHISTAU

Silvia ha subido con el estómago vacío, sin desayunar nada, porque no se ha levantado con buen cuerpo. Pero aquí está, aguantando, porque el esfuerzo, no te engañes, es tanto físico como mental.

Bajamos hasta el refugio de Biadós, donde vamos a dormir, y las vistas también nos dejarían con la boca abierta si no fuera porque hay muchos mosquitos y se nos meterían dentro. Nos encontramos de nuevo con Adolfo, que sigue recorriendo el GR11 y con quien volveremos a hacer la ruta al día siguiente. Qué paciencia tiene el hombre.

En el refugio queremos cambiar el desayuno, como hemos hecho en otros refugios, por un bocadillo vegetal.

—Pero atún sí coméis, ¿no?

Empezamos mal.

—Sólo queremos un bocadillo con tomate, lechuga, pimiento y algo de aceite, sin atún, ni huevo, ni queso, ni nada de eso.

—Pero, ¿eso cómo se hace?

—Cambiando el embutido por lechuga.

Menos mal que llega Silvia, que ya me conoce y sabe que cuando estoy tonto me pongo desagradable con la gente. Negocia con la cocinera y acuerda unos bocadillos que, tengo que decirlo, están muy buenos pero son del tamaño de los que te ponen gratis con una caña en un bar del norte. Se ve que los vegetarianos, como comemos pocas cosas, también comemos poco.  Decido pedir unas cervezas y que pase lo que tenga que pasar. Al fin y al cabo, sólo nos queda un día y podríamos terminar la ruta comiendo las cuatro barritas de cereales que nos quedan. Lo peor que puede ocurrir es que terminemos más delgados y algo más alcoholizados.

Cenamos junto a una pareja que también son vegetarianos, aunque toman huevos y lácteos. Son de esos que se preocupan tanto por lo que comen que a veces ni siquiera comen. Su salud es muy importante, dicen, y por eso no comen carne.

—¿Y vosotros por qué sois veganos? —nos preguntan.

—Animales muertos —respondo.

—Ah.

Después de una sopa y un plato de judías con patatas, a ellos les ponen una tortilla y a nosotros una ensalada. Después de cenar hacemos cuentas con los guardas del refugio y les agradecemos el esfuerzo, como hacemos siempre, porque no olvidamos que esto es un refugio y que poder cenar en ellos es un lujo en cualquier caso.

Nos vamos pronto a la cama, porque el día siguiente es largo, y también el último, y queremos madrugar un poco a ver si evitamos unas horas de sol.

AYER…………………………………………………………..MAÑANA

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