Todas las entradas de: Eduardo Enjuto - dso

Así empieza todo

 

Por una intención.

 

Intentas abrir los ojos. No puedes hacerlo.  Entonces recuerdas que estás tirado en un charco de sangre, la tuya, en un callejón oscuro, y no puedes afirmar con toda seguridad que sigas vivo.

Piensas “en el fondo me lo merezco”. Puede que tengas razón, porque atacaste a una mujer joven, indefensa y asustada, que resultó que no estaba ni indefensa ni asustada y que llevaba una 9mm en el bolso.

Son cosas que pasan. ¿Es tu muerte el resultado de tu intención de atacar a otra persona? ¿O ella tenía intención de matarte desde el primer momento en que te vio?

Si lo piensas con calma, ella sacó el arma antes de que tú dijeras “dame la cartera”…

 

La intención lo es todo. Cuando nuestro presidente llegó al poder tenía la firme intención de hacer su trabajo lo mejor que sabía. Esto sucede con todos los presidentes de todas las corporaciones, paises o compañías.

Lamentablemente, no sabemos cual es su trabajo y, además, la incompetencia destaca más cuanto más alto es el cargo que ocupa una persona. Por eso podemos afirmar que

a) hacen su trabajo

b) lo mejor que saben

Quizá su trabajo consiste en enriquecer a un número determinado de personas. O quizá saben muy, muy poco sobre cómo funciona el mundo. Pero tienen muy claras sus intenciones, y por eso hay tantos políticos que se merecen un tiro en la cara.

 

Dicen que todos los hombres mueren, pero eso no siempre es cierto. A veces escribo sobre personas que no mueren. A veces, personas que ya han muerto me cuentan qué tal les va, y no son historias tristes.

 

A veces,

trasnos y trastolillos,

ninfas y hadas,

ondinas y sirenas,

salamandras y fuegos fatuos,

 

me susurran un cuento al oído, y no puedo menos que escribirlo.

 

Mi intención es evitar que esas historias se pierdan y, mientras tanto, intentar entretenerte.

Y hacerte sentir. Sin emociones no somos nada.